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sábado, 2 de enero de 2016

EL ABORTO ES UNA FORMA DE VIOLENCIA



Efectivamente el aborto es una forma de violencia. Lo dijo Carlos Pracht, médico, cabeza de lista al Congreso de Ciudadanos por Cantabria. Lo dijo el pasado 16 de diciembre, cuatro días antes de las elecciones. Y yo añado que es la más cruel de las violencias que nadie se atreve a mostrar.

"Nosotros lo que defendemos es la democracia, defendemos los derechos humanos y, por tanto, defendemos que las mujeres han de ser el centro de la familia y han de ser también el motor de este país. Porque tenemos un problema de tasa de natalidad, y queremos propiciar con todas las medidas al alcance de la ley que las mujeres puedan desarrollar toda su feminidad".

Albert Rivera rápidamente añadió que él no comparte dicha opinión y que el aborto está bien regulado con la actual ley de plazos, que es "la mejor situación". O sea, el aborto es un derecho y las clínicas abortistas se lucran facilitando que los ciudadanos ejerciten derechos. Como cualquier empresa se marcarán objetivos de venta, cuotas de mercado y porcentajes de crecimiento. A lo mejor optan a algún premio de emprendedor y contribuyen a reducir el desempleo.

Craso error señor Rivera. Por fortuna ha sido cuatro días antes de las elecciones y los españoles han tomado buena nota. Entre esto y su posicionamiento en contra de la enseñanza concertada están las claves de sus resultados en las elecciones, contra todo pronóstico. Dos derechos que usted no entiende o parece no entender: el derecho a la vida y el derecho a educar a los hijos como sus padres consideren oportuno y dos libertades que no se respetan: la libertad de nacer y la libertad de educación.

No sé qué hemos hecho los españoles para merecer esta clase política. No sólo tiene un problema serio de corrupción, sino que también nos arrebatan derechos y libertades impunemente.  Con la disciplina de voto convierten sus partidos en manada y todos se van infectando por el virus de la ideología de género y del aborto, sin que nadie se atreva a salirse de lo políticamente correcto; y cuando lo hacen rápidamente son defenestrados por el “jefe” del grupo por no llamarlo de otra manera.

 Listas abiertas, cheque escolar, erradicar la disciplina de voto….forman parte de una larga lista de reformas necesarias para “meter en vereda” a la casta política.

“Domiciano, siempre fue perverso, ahora todos lo dicen, aunque en el pasado eran muy pocos los que lo pensaban y ninguno el que se atrevía a decirlo en voz alta, pero yo viví junto a él cada una de sus perversiones. Domiciano siempre fue vil, pero fue aquí, entre estas paredes donde se volvió aún más inicuo, más horrible, más fiero con todos.” Son palabras de la emperatriz Domicia Longina, -esposa del asesinado Domiciano- al emperador Trajano, en el libro Los Asesinos del Emperador, de Posteguillo. Palabras que parecen referenciadas a la gran mentira de la Ley 2/2010 de Ideología de Género y Aborto como derecho, de Zapatero que se está convirtiendo en una especie de religión laica a la que se pretende que todos rindan culto
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miércoles, 10 de junio de 2015

THE SHOOTER


"Me pregunto si no son hilos que se mueven, desde estancias externas, para iniciar el proceso de “desalojo” de determinadas personas. O sea, lo que en alguna ocasión se ha llamado diezmar las “legiones malditas” del Partido Popular"

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La decisión del juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco de imputar a Lucía Figar y Salvador Victoria citándoles a declarar el día 26, es una decisión con repercusiones políticas directas, inmediatas y claras. Repercusiones políticas que se producen como consecuencia de la acción de imputar, sin que haya ninguna ley que lo impida; aprovechando un vacío legal. Es además una imputación de la que el contenido que se conoce es “inmaterial”.  Aparentemente Imputar por imputar.

Ahora no tiene competencias sobre ellos, porque están aforados, bajo la jurisdicción del Tribunal Supremo. El día 26 las tendrá, pero para ello tiene que hacerles caer.  Y nada mejor para que caigan que “disparar” ya. Una imputación con efectos retardados, una especie de “pre-imputación”. Imputar hoy para que comparezcan el día 26.

¿Qué se busca con esta astuta jugada? ¿Que el partido popular no forme gobierno en Madrid? ¿Cobrarse dos “sabrosas” piezas?  Probablemente ambas cosas a la vez.  Me pregunto si no son hilos que se mueven, desde estancias externas, para iniciar el proceso de “desalojo” de determinadas personas. O sea, lo que en alguna ocasión se ha llamado diezmar las “legiones malditas” del Partido Popular.

Si no caen por su propia voluntad, caerán porque Albert Rivera ha hecho promesas precipitadas de no apoyar ninguna candidatura donde haya imputados y ahora se ve obligado a cumplirlas. Susana Diaz y Pedro Sánchez también hicieron promesas similares, pero luego con “bochorno” salieron del atolladero con un “donde dije digo, digo Diego” o “de lo que dije no me acuerdo”. Es preferible un “bochorno” a tiempo a dar a los jueces la facultad de decidir arbitrariamente quiénes son o quienes van a ser los candidatos de una lista electoral. 

Tan sucio es que un político meta la mano en la caja como que un juez haga estas filigranas con repercusiones políticas directas, claras y palpables.

Baltasar Garzón inició la senda de los jueces estrella. El Juez Castro sigue con ahínco la posibilidad de cobrarse una pieza real y Eloy Velasco ha visto en esta imputación su gran jugada maestra. Su momento de gloria.

EL editorial de El Mundo del día 5 pasado recordaba acertadamente una afirmación de Napoleón de que la mejor forma de cumplir con las promesas es no darlas jamás. Y esta es una lección que debe aprender Albert Rivera. Lo cómodo y lo fácil es tener un recetario en el que ampararse cuando hay que tomar decisiones difíciles e impopulares. Aplicar el recetario y escudarnos en él ante la opinión pública y que caiga quien caiga, tanto culpables como inocentes. Lo que hay que hacer y lo que tiene mérito es decidir en cada momento en función del caso en cuestión y en pro de la justicia y la equidad y no comprometer decisiones futuras con afirmaciones imprudentes del pasado.

Albert Ribera debería deshacer la jugada maestra de este cazador de la Audiencia Nacional, de lo contrario se asemejará a la promesa de aquel político que dijo: “Aprobaré todo lo que salga del Parlament de Cataluña” o de aquel rey de la antigüedad que, tanto disfrutó con la danza de una joven, que le dijo delante de sus invitados: “Aquello que me pidas te concederé aunque sea la mitad de mi reino” Y esta, después de consultar con su madre, le pidió “la cabeza de un preso en una bandeja”. Y aunque el tal rey tenía aprecio por el preso, por temor al bochorno ante sus invitados, le cortó la cabeza sobre la marcha. Un rey de decisiones rápidas. El día 24 celebraremos la festividad de este ejecutado.