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sábado, 9 de enero de 2016

SUPERAR LA CRISIS DE VALORES




Ahora que los cuatro partidos políticos con mayor representación parlamentaria tienen que llegar a acuerdos para formar gobierno, es buen momento para recordarles también los problemas más importantes de España relacionados con la vida, familia, educación y regeneración democrática, y que parecen estar olvidados.

Los problemas económicos, el paro, la ruptura de la unidad de España…etc. no son la raíz de nuestros males, sino más bien la consecuencia. No haber entendido que una tasa de más de cien mil abortos al año, -sin que ninguna ley se pregunte cuando empieza la vida humana ni qué valor tiene la vida humana, sino al contrario, se diga que es un derecho-, es una fuente de destrucción de la convivencia, -aunque lo hagan muchos de los países de nuestro entorno- nos desliza por un plano inclinado y tiene consecuencias imprevisibles. Sí, la convivencia se destruye poco a poco, y nadie parece advertir las raíces más profundas de este deterioro. ¿A dónde llegaremos? ¿Venezuela, Cuba, Méjico, IS, Corea del Norte, China, URSS, Europa de la primera mitad del siglo XX, situaciones todavía por explorar…?

Es necesario un GRAN PACTO POLÍTICO con el objetivo de SUPERAR LA CRISIS DE VALORES que se sustentaría en varios pilares:

El primero de ellos gravitaría sobre la familia, vida y natalidad.

El punto de arranque es la derogación de la Ley que proclama el aborto como un derecho e Introduce la Ideología de Género en la Educación y en la Sanidad (ley Aído 2/2010). Se volvería a la legislación anterior manteniendo los mecanismos de control que tuvo en sus comienzos y que fueron eliminados en los primeros años.

En esa misma ley se incluirían medidas de apoyo a la estabilidad de la familia, protección de la maternidad y fomento de la natalidad con el objetivo de que la mujer, como guardiana de la vida naciente, pueda decidir libremente sacar adelante su embarazo. Una de estas medidas ha de ser una renta básica mensual decreciente por cada hijo desde el momento del embarazo hasta la mayoría de edad. ¿Cómo se financiaría esta renta básica? El incremento que produciría en la demanda agregada el mayor consumo de bienes de primera necesidad, provocaría un crecimiento económico capaz de generar la renta necesaria para su financiación.

Esta medida se complementaría con la incorporación en la receta sanitaria, -como genéricos-, de los alimentos y necesidades básicas de los bebes en los primeros años (papillas, pañales, etc.) con el objetivo reducir los elevados precios que tienen en el mercado.

Se incluirían también medidas de control sobre las clínicas abortistas, para que el aborto deje de ser un negocio, y se haría un plan de reconversión de los médicos abortistas hacia ramas de la medicina compatibles con su juramento hipocrático.

El segundo pilar tendría como objetivo erradicar la violencia de género partiendo de postulados de justicia y equidad. Se derogaría la Ley de violencia de género actual sustituyéndola por una ley que no invierta la carga de la prueba ni la presunción de inocencia y ponga en situación de igualdad al hombre y la mujer e identifique otras formas de violencia como la violencia afectiva y dentro de ella la manipulación de los hijos y su enfrentamiento con el otro cónyuge.

Un tercer pilar iría dirigido a la protección de la Infancia. Se restablecería el matrimonio como institución entre el hombre y la mujer diferenciándolo de otras realidades sociales y posibilitando contratos matrimoniales disolubles distintos de los indisolubles. Se protegería la identidad de los niños ante la ideología de género con autorizaciones paternas para cualquier tipo de educación afectivo sexual en los centros educativos, fomentando la libre opción a terapias de curación en casos de disfunciones y problemas de identidad e integración. Se fomentaría el trabajo a tiempo parcial y la dedicación por parte de ambos progenitores al cuidado de los hijos con el objetivo también de que las barreras de salida laboral no se conviertan en barreras de entrada y de que los hijos tengan el doble referente paterno y materno que necesitan para un equilibrado desarrollo psicológico.

El cuarto pilar iría dirigido a fomentar la libertad de enseñanza, promoviendo la calidad educativa con el objetivo de lograr una mayor igualdad de oportunidades con figuras como el cheque escolar.

En el quinto se protegería la vivienda familiar frente a los desahucios con medidas como la carencia financiera voluntaria financiada por la SAREB. Implicaría una calificación de la vivienda  como bien de consumo de primera necesidad y la evolución de sus precios se incluirían en los Índices de Precios al consumo IPC.

El sexto iría dirigida a la regeneración democrática con medidas como listas abiertas, voto secreto cuando sea necesario para garantizar que no se aplica la disciplina de voto; voto de los menores de edad representados por sus padres…etc.

Estos pactos ya han sido propuestos de una forma u otra por los Agentes sociales. La coyuntura actual, con gobiernos inestables y la posibilidad de una “segunda vuelta” en las elecciones generales hace que la presión de la sociedad, la presión del ciudadano, la de usted que me lee y la mía, tenga una mayor efectividad en estos momentos para quitar la tapadera de lo políticamente correcto, de  la opinión publicada distinta de la opinión pública y permita erradicar de la legislación ideologías absurdas e irracionales como la ideología de género y el aborto como derecho. Leyes como la Ley 2/2010 deben ser derogadas de inmediato. Son leyes de “destrucción masiva” capaces de hacer destrozos y tapar bocas como nunca se ha hecho en toda la historia de humanidad
 
 




 

 

miércoles, 20 de mayo de 2015

VOTO DE LOS MENORES


"Por desgracia un matrimonio con tres hijos tiene menos capacidad decisoria que un “piso república” compartido por tres estudiantes universitarios. Sin embargo la aportación a la sociedad de esta familia de tres hijos es mucho mayor, y en todo lo que ocurra en la sociedad sufrirán también las consecuencias en mayor medida"
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 Aunque me repugna la esclavitud, comparezco en este triste y solemne día para anunciar que me opongo a la enmienda. Tengamos en cuenta ¿qué pasará con la población de color si esos cuatro millones, en cuestión de un instante, son libres? (…) Nos veremos obligados a conceder el voto a la raza negra, porque sería inhumano no hacerlo. ¿Quién de los presentes está preparado para dar el voto a los negros? A continuación ¿qué propondremos? ¿El sufragio universal tal vez? ¿El voto para la mujer?” Estas palabras de la película Lincoln, que serían pronunciadas en los EEUU a comienzos de 1865, debieron causar estupor en la opinión pública. El voto de la mujer era impensable todavía. Bastaba con que votara el cabeza de familia.

De la misma forma, hoy, puede causar estupor oír hablar del voto de los menores de edad, pero si razonamos de forma lógica vemos claramente lo injusto que es que los menores de edad no tengan ningún reconocimiento a la hora de votar. Lógicamente este reconocimiento ha de ser bajo la representación de sus padres, mediante algún mecanismo de reparto entre los dos cónyuges.

El artículo 29 del Código Civil dice “El nacimiento determina la personalidad; pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que expresa el artículo siguiente.” A su vez el artículo siguiente, el 30, diceLa personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno”. La personalidad se debería reconocer desde el momento en que la ciencia –ADN- permite acreditar que hay una persona distinta del padre y de la madre, pero esa conquista es tema para otro debate. Para el tema que nos ocupa, esta personalidad que se reconoce en el momento de nacer, es acreedora del derecho al voto, con mecanismos jurídicos para ejercitarla similares a los que se establecen para la representación y la patria potestad.

Por desgracia un matrimonio con tres hijos tiene menos capacidad decisoria que un “piso república” compartido por tres estudiantes universitarios. Sin embargo la aportación a la sociedad de esta familia de tres hijos es mucho mayor, y en todo lo que ocurra en la sociedad sufrirán también las consecuencias en mayor medida.

El voto de los menores de edad permite que en las decisiones políticas, la familia tenga el peso que le corresponde, y nos lleva a una sociedad más moderada. Sin embargo ahora nos encontramos en una situación de hecho que no es representativa de la sociedad, y se produce una discriminación a favor de aquellos que no tienen cargas familiares y que son más propensos a políticas y medidas de gobierno más arriesgadas, menos sensatas y que desprotegen a los más débiles.

Muchas cosas hay que mejorar en esta democracia nuestra, y la prensa e instituciones de todo tipo han hecho listas largas y variadas que no hay que perder de vista, pero algunas medidas como esta, permiten dar pasos de gigante en pro de una sociedad mejor y más justa.