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martes, 22 de diciembre de 2015

BATALLAS PERDIDAS, BATALLAS GANADAS


De las batallas perdidas, sale un ganador, de las batallas ganadas, sale un perdedor.
De las sonrisas al viento, hay lágrimas derramadas”,
dice la canción Retales de una vida de Celtas Cortos.


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Ciertamente no son tiempos de paz los que vivimos o al menos no para todos. Hoy, día laborable, ha habido 450 abortos en toda España y la mayor parte de ellos se concentran en las grandes ciudades y más en concreto en Madrid y Barcelona, mientras la sociedad mira para otro lado. Mientras miramos para otro lado, porque, si profundizamos más, la guerra es contra uno mismo. “No extrañéis dulces amigos, que esté mi frente arrugada: yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mi entrañas”, decía Antonio Machado. Es una lucha del bien contra el mal, una lucha atroz la que se vive, en el interior de cada uno y en la sociedad.

Empezamos nueva legislatura. Legislatura de difícil gobernabilidad y con todas las leyes ideológicas de Zapatero sin derogar. Las omisiones de Rajoy las validaron todas. En la batalla de la vida o en la batalla del aborto, podía haberse dado un paso de gigante, pero quedó ahí. Rajoy, primero nos “toreó” y después, no se sabe por qué extrañas razones, se cambió de bando. Y ahora tenemos cuatro años más de acostumbramiento al aborto como derecho.

La mujer es la “guardiana” de la vida naciente, y la sociedad ha de confiar en ella, pero ¿puede la mujer ser la guardiana de la vida cuando su entorno solo le ofrece aborto sí, o aborto sí. Ni siquiera el grave problema de la caída de la natalidad es capaz de hacer reaccionar a esta sociedad y a esta clase política anestesiada que dice aplicar políticas sociales que son políticas sociales de caballero andante, de “desfacer entuertos” en pro de los menesterosos, pero políticas carentes de realismo. “Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. De esta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el agasajo y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero”.

 Y acostumbramiento también a la ideología de género que corrompe y destroza nuestros niños y nuestros jóvenes en la enseñanza, agrediendo su identidad. “Esto te pasa porque tú eres distinto, hasta que no descubras tu verdadera identidad no serás feliz” Este argumento dicho por un adulto con autoridad a un niño con problemas de integración en clase, es demoledor, máxime cuando la felicidad es algo que se escapa como el agua entre las manos. Es dar un valor “redentor” a la ideología de género.

Si no se avanza en la batalla de la vida, la siguiente batalla que aparece es la de la educación diferenciada. Mientras la corrupción arrebata el dinero de la sociedad, los planteamientos totalitarios arrebatan libertades; la libertad de educar a nuestros hijos según las convicciones de sus padres, porque son sus padres quienes les quieren. El Estado no ama, no quiere, en este caso busca imponer su pensamiento uniforme. Por eso algunos partidos emergentes no son la solución a los partidos corruptos, sino un problema más.

Y si no se avanza en la batalla de la educación diferenciada la siguiente batalla que surge es la de la educación concertada por razones similares. El deseo de imponer voluntades y arrebatar libertades. Como hemos dicho, se roba dinero de todos con la corrupción, pero más se pierde cuando nos roban libertades. Albert Rivera no entendió que la educación concertada era el voto cautivo del Partido Popular, además de ser la instrumentación del derecho a la liberad de educación. Las plazas de alumnos en educación concertada pueden superar en número a las de la pública. Craso error señor Rivera. Los padres con hijos en la concertada no han tenido otro remedio que votar masivamente al Partido Popular.

Craso error también por parte de los padres de la concertada porque Rajoy no tuvo ningún escrúpulo en purgar su partido de todos aquellos que no se sometieron a la disciplina de voto en el caso del aborto. Y ahora no hay nada que distinga al PP del PSOE. Y Rajoy no tendrá ningún escrúpulo en recortar la diferenciada y la concertada cuando lo requieran sus intereses electorales. Si no, revisen las leyes que se han aprobado en Galicia por parte de Alberto Núñez Feijoo. Leyes de no discriminación de Gays y Lesbianas que invierten la carga de la prueba y rompen con los logros de dos mil años de Estado de Derecho. También se ha hecho en la Cataluña de Arthur Mas y se pretende hacer en otras comunidades gobernadas por el Partido Popular.

Y las siguientes batallas serán la supresión de la educación no estatal y llevar a la Constitución las leyes Ideológicas de Zapatero.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los social-demócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.


Aquellos que no salieron a la calle en las últimas manifestaciones pro-vida de este año pasado, no les quepa duda que tendrán que hacerlo cuando les suban el recibo del colegio, porque como dije más arriba no son tiempos de paz los que corren. Pero si se ganan las batallas con la fuerza de la verdad, la verdad nos hará libres
 
.
 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

OCHO APELLIDOS MAÑOS


 

En el video del humorista Leo Harlem encontré la clave para entender.

Para algunos, en su obstinación, diferenciar es discriminar por cojones, y nunca mejor dicho. Puedes argumentar, razonar, ir al fondo de la cuestión. Lo mismo les da.

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No serán constitutivas de discriminación la creación o el mantenimiento de sistemas o establecimientos de enseñanza separados para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino, siempre que estos sistemas o establecimientos ofrezcan facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente calificado, así como de locales escolares y de un equipo de igual calidad y permitan seguir los mismos programas de estudio o programas equivalentes”. Es claro este párrafo de la UNESCO cuando define qué no es discriminación.


Como casi todos los de mi generación he estudiado en un colegio de chicos, y mis hijos han estudiado en colegios de educación diferenciada. Por más que me esfuerzo no consigo ver dónde he sufrido la discriminación. Tampoco nos ha visitado ninguno de estos salvadores para interesarse por nuestra discriminación, ni siquiera por el hecho de haber pagado dos veces la enseñanza, una con impuestos y otra con el recibo del colegio.


Ahora, en estos momentos, con la espada de Damocles de las Elecciones Generales, la educación diferencia, vuelve a ser vilipendiada, y no sólo la educación diferenciada sino también la concertada. Y vuelve a serlo porque lo que preocupa a algunos no es tanto la calidad de la enseñanza como el adoctrinamiento ideológico de las nuevas generaciones. Si algo está claro en los ataques que ha recibido la educación diferenciada en estos últimos años es que estamos inmersos en una “guerra” ideológica dónde, hoy por hoy, se combate con argumentos. Unos son verdaderos y otros erróneos; unos contienen medias verdades, otros medias mentiras y otros mentiras completas. Se utilizan como escudo y como arma arrojadiza, para “tapar bocas” y para alcanzar objetivos, sin importar si son verdaderos y justos, si son buenos  y respetuosos con la libertad de los demás. Acoso y derribo, ya inventado por Felipe González y Alfonso Guerra y puesto en práctica cuando gobernaba Adolfo Suárez.


A la enseñanza diferenciada se le ha colgado el sambenito de que es discriminatoria y paradójicamente con esto se pasa a discriminar a los padres que optan por ella  haciéndoles pagar dos veces para que desistan; y para los que no desistan queda el calificativo de “escuela de ricos”. Y todo ello por razones ideológicas, cuando no por envidia, que es el más común de los sentimientos que atenazan al ser humano.

Cuando se está convencido de la bondad de una ideología, o incluso de la propia Fe Religiosa que se practica, se ha de transmitir a los demás con el uso de la palabra y con el ejemplo, convenciendo y persuadiendo; y siempre respetando la libertad, pero nunca utilizando los resortes del Estado, o de la administración, y menos reventando la calle para imponer aquello que no se consigue en las urnas.

La Constitución Española dice textualmente en su  Artículo 14. “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

La LOE, Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, se hacía eco del artículo 14 de la Constitución y en su Artículo 84.3 venía a decir con un redactado prácticamente idéntico que “En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Para que no haya lugar a dudas, el artículo 84.3 de dicha ley 2/2006 ha quedado ampliado por la Ley Orgánica 8/2013 a propuesta de UPN, para la mejora de la calidad educativa y dice así:

En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

No constituye discriminación la admisión de alumnos y alumnas o la organización de la enseñanza diferenciadas por sexos, siempre que la enseñanza que impartan se desarrolle conforme a lo dispuesto en el artículo 2 de la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO el 14 de diciembre de 1960.

En ningún caso la elección de la educación diferenciada por sexos podrá implicar para las familias, alumnos y alumnas y centros correspondientes un trato menos favorable, ni una desventaja, a la hora de suscribir conciertos con las Administraciones educativas o en cualquier otro aspecto. A estos efectos, los centros deberán exponer en su proyecto educativo las razones educativas de la elección de dicho sistema, así como las medidas académicas que desarrollan para favorecer la igualdad.»

Y la UNESCO, como hemos visto, deja más claro que el agua qué es y qué no es discriminación.

Pero fue mi sobrina, natural de Calatayud, aragonesa de pura cepa, baturra como ella sola, ¡ocho apellidos maños!; fue ella la que me envío, orgullosa, el video del humorista Leo Harlem donde encontré la clave para entender el problema. Harlem afirma con sentido del humor: “Carácter, en la gente de Zaragoza hay caantidad, porque hay un error de concepto con Zaragoza. Todo el mundo dice es que los maños son testarudos, son cabezotas, son erre que erre,… Yo digo, no hombre no. Lo que pasa es que tienen razón. Y si no tienen razón se la tienes que dar porque te pueden poner la cabeza como un bombo. Son gente que para decir No, dicen Sí por los cojones.

Pues, para algunos, en su obstinación, diferenciar es discriminar por cojones, y nunca mejor dicho. Puedes argumentar, razonar, ir al fondo de la cuestión. Lo mismo les da. Esas supuestas personas, que según ellos están discriminadas, nunca han sido objeto de su atención ni de su preocupación y menos de su ocupación.

Después de las elecciones, estos salvadores de la patria, probablemente querrán que el artículo 84.3 tenga el siguiente redactado En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. La educación diferenciada discrimina por cojones.”

En fin que la “guerra” continuará, pero como decía Labordeta, que por cierto también era maño, “habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad”.
”.



 



martes, 7 de abril de 2015

IGUALDAD, RESPETO Y VIOLENCIA






"Hay que añadir también que “primero hay que dejarles nacer” y que hay un gran olvidado que es el padre. Con frecuencia nos olvidamos de él cuando se trata de hablar del cariño de los hijos y sin embargo los niños necesitan de su padre como agua de mayo."

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La celebración del Día Mundial del Síndrome de Down con la campaña “La Vida no va de cromosomas” ha sensibilizado a la sociedad con los niños con síndrome de Down y les ha acercado a su manera de ser, pensar y sentir. El video elaborado empieza diciendo “queríamos saber cómo se ven las madres de hijos con Síndrome de Down a sí mismas” y finaliza mostrando como ven los niños con Síndrome de Down a sus madres. Hay que añadir también que “primero hay que dejarles nacer” y que hay un gran olvidado que es el padre. Con frecuencia nos olvidamos de él cuando se trata de hablar del cariño de los hijos y sin embargo los niños necesitan de su padre como agua de mayo. Se ha hablado también de la Igualdad entre el hombre y la mujer, de la conciliación de la Vida laboral y familiar y la presencia de la mujer en la sociedad, con motivo del Día Internacional de la mujer. Y recientemente la Macro-encuesta de 2015 nos muestra que la violencia de género –antes llamada doméstica- aumenta en España sin que se acierte con las claves para atajar el problema.

En el largo camino hacia la igualdad y el respeto hay de profundizar en el análisis si queremos que haya avances positivos en la sociedad, y se ha de abordar ya desde la edad escolar.

Es una mujer, precisamente la que pone el “dardo en la diana”. María Calvo Charro en su libro “Educando para la Igualdad” establece objetivos claros de igualdad definiéndolos como: “Niños y niñas, hombres y mujeres, son iguales en derechos y deberes, humanidad y dignidad, sin que haya diferencias significativas en el coeficiente intelectual, precisando que con la educación se trata de conseguir “una sociedad más justa en la que los muchachos se involucren a fondo en las labores domésticas y responsabilidades familiares, sin menoscabar por ello su masculinidad; y en la que las niñas sean capaces de convertirse en las líderes profesionales, políticas y sociales del mañana, sin renunciar por ello a su esencia femenina, especialmente a la maternidad, favoreciendo así la labor humanizadora de la sociedad como solo ellas, con su peculiar forma de sentir y vivir, pueden hacerlo”; y advirtiendo de los problemas que plantea la pretendida neutralidad sexual en cuanto al aumento del fracaso sexual y el número de problemas psicológicos en niños y niñas. De todo ello se deduce la importancia de que la educación se realice sobre un conocimiento previo de las diferencias sexuales.

Comprender y aceptar la existencia de estas diferencias biológicas entre sexos nos permite aceptar asimismo la existencia de diferentes formas de comportarse y aprender en niños y niñas, de acuerdo con sus características psicológicas somáticas y personales. Ignorarlas puede traer graves consecuencias en nuestras relaciones con el sexo opuesto: conflictos, incomprensiones, frustraciones, separaciones. Esta realidad se radicaliza cuando nos referimos a niños y niñas, pues no tienen aún configurada su personalidad definitiva, y entre los 6 y los 17 años sus cerebros experimentan los cambios más profundos, que afectarán a su vida en la madurez. Estas diferencias provocan asimismo que tengan una forma distinta de aprender. Como señala el profesor Rubia, las estrategias para conseguir un rendimiento parecido difieren en varones y mujeres. Los métodos docentes o técnicas pedagógicas válidas para los varones pueden provocar efectos negativos en las niñas. Y viceversa los sistemas que tienen éxito con las niñas pueden provocar un desastre pedagógico con los chicos.

Pero no sólo se trata de diferencias biológicas sino que también se ha demostrado científicamente que la velocidad en la maduración, cerebral y física, de niños y niñas es distinta. Las diferencias cerebrales que se dan desde el seno materno determinan que ellas maduren antes biológica y psicológicamente. Niños y niñas tienen tiempos de desarrollo diferentes. Las hormonas que irrumpen desde la pubertad desempeñan un importante papel en estos procesos, ya que afectan a la función cerebral de una forma muy distinta, y explican en parte por qué chicos y chicas se desarrollan a un ritmo distinto. Esta diferente velocidad en la maduración de niños y niñas provoca a su vez diferencias palpables en el rendimiento académico de unos y otras. Sólo siendo conscientes de estas diferencias se les puede dar un tratamiento justo y adecuado, permitiendo su aprovechamiento para conseguir una auténtica igualdad de oportunidades.

Maria Calvo basa sus conclusiones, entre otros, en trabajos del psiquiatra Jay Giedd, del Instituto Nacional de Salud de Washington; investigaciones de científicos del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, en Estados Unidos con 329 niños; investigaciones de los neurocientíficos Reuwen y Anat Achiron; estudios paralelos en Escocia realizados con una muestra de 3200 niños y niñas por un profesor de la Universidad de Glasgow; estudios realizados con más de 150.000 norteamericanos de edades comprendidas entre los 13 y los 20 años; estudios sobre los hábitos de lectura de los niños americanos por la Scholastic’s 2008 Kids and Family Reading Report; estudios realizados en la escuela de primaria Brighton’s French Road o en el Instituto Wilson Foundation. Con apoyo en estos trabajos afirma queel desarrollo cognitivo del varón es más lento en ciertos tramos de edad en relación, sobre todo con las habilidades lingüísticas; las niñas están biológicamente dotadas de una inmensa capacidad para la expresión emocional. Este hecho tiene una enorme trascendencia en las etapas escolares infantil y primaria, sin embargo nuestro sistema escolar no lo tiene en cuenta y la mayoría de los profesores no son conscientes de estas diferencias naturales, lo que provoca que muchos chicos queden retrasados respecto a las chicas, sufran frustración, desánimo, pierdan la motivación y se les obligue a repetir curso en mucha mayor medida que sus compañeras.

En la pubertad, la precocidad femenina se manifiesta en un desarrollo físico y psíquico con una ventaja de hasta dos años. Esto puede provocar conflictos en las aulas, pues los chicos se sienten despreciados por las niñas, que los consideran unos “críos” y en muchas ocasiones se ríen del infantilismo de sus razonamientos, comportamiento y reacciones. La maduración más lenta en el caso de los varones, lleva a no pocos chicos a posicionar su rol a través de actitudes sexistas, de violencia machista, que dificulta la convivencia en la escuela y en la sociedad. Los chicos tímidos tampoco salen ganando, pues reaccionan normalmente retrayéndose y encerrándose en sí mismos, aislándose en sus relaciones con las chicas.

Y sin embargo los chicos tienen una mayor habilidad espacial y en la pubertad por lo general, comienzan a aventajar a las niñas en geometría, dibujo técnico y otras tareas espaciales. Los chicos tienen mayor facilidad para el pensamiento lógico-matemático y el razonamiento abstracto. Esto ayuda a explicar que los chicos tiendan más a carreras técnicas como la arquitectura o la ingeniería. Los chicos son deductivos, parten de una regla general y llegan a conclusiones. Las chicas son inductivas, recopilan detalles y llegan a reglas generales. Los chicos se apoyan más en datos objetivos, las chicas en datos subjetivos y personales, en vivencias.

Llegados a este punto la pregunta es ¿cómo se puede potenciar con la educación las habilidades positivas propias de cada sexo y encauzar aquellas diferencias que podrían dificultar el equilibrado desarrollo de la personalidad y la igualdad de oportunidades en la sociedad? Y en la respuesta parece que la educación diferenciada tiene mucho que aportar. Respuesta que abordaremos en la próxima ocasión
 

 

miércoles, 8 de octubre de 2014

OBJETIVOS DE IGUALDAD


"Se está produciendo un “fenómeno preocupante por los efectos negativos que está teniendo en los alumnos tanto en el plano académico como en el personal: la neutralidad sexual, la consideración de que niños y niñas son idénticos; la idea de que la feminidad y la masculinidad son construcciones sociales aprendidas que deben ser eliminadas; la negativa a reconocer la existencia de cualquier tipo de diferencia vinculada al sexo y de su posible impacto o trascendencia en el ámbito pedagógico”.

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Por una parte la llegada de Ana Patricia Botín a la Presidencia del Banco de Santander coincidiendo con el inicio del curso escolar, y por otra parte las polémicas declaraciones de Mónica Oriol, Presidente del Círculo de Empresarios sobre los barreras a la contratación de la mujer que en la práctica puede plantear la protección laboral de su maternidad, es una buena ocasión para reflexionar sobre un tema que viene siendo objeto de un profundo debate como es la igualdad del hombre y la mujer y que tiene sus raíces más tempranas en  la igualdad de oportunidades en la educación. Un tema en el que la ley del péndulo nos ha llevado de un extremo a otro.

Durante siglos se han impuesto estereotipos que han llevado minusvalorar el papel de la mujer en la vida profesional, política y pública; y el de los hombres en la familia y el hogar; y en el ámbito de la educación, la igualdad de oportunidades, ha tenido también un largo recorrido hasta la incorporación de la mujer al mundo escolar con las mismas exigencias, metas y obligaciones que los varones.

En el libro “Educando para la Igualdad, de Maria Calvo Charro se plantea de forma muy acertada el concepto de Igualdad y lo que supone Educar para la Igualdad. Maria Calvo, Presidenta de la European Asociation Single Sex Education e Investigadora de la Universidad de Harvard, elabora su libro a partir de una  “investigación previa, profunda, objetiva y rigurosa, tanto sobre estudios teóricos como sobre experiencias prácticas exitosas, desarrolladas en España y en países de nuestro entorno”. Conoce el tema en profundidad y es una autoridad en la materia.

Niños y niñas, hombres y mujeres, son iguales en derechos y deberes, humanidad y dignidad, sin que haya diferencias significativas en el coeficiente intelectual”. Con la educación se trata de conseguir “una sociedad más justa en la que los muchachos se involucren a fondo en las labores domésticas y responsabilidades familiares, sin menoscabar por ello su masculinidad; y en la que las niñas sean capaces de convertirse en las líderes profesionales, políticas y sociales del mañana, sin renunciar por ello a su esencia femenina, especialmente a la maternidad, favoreciendo así la labor humanizadora de la sociedad como solo ellas, con su peculiar forma de sentir y vivir, pueden hacerlo”.

Los objetivos son claros, y son estos y no otros, pero en el camino hacia la igualdad no sólo ha habido y hay estereotipos que superar, si no que al tratar de superarlos nos hemos ido al extremo contrario y se está produciendo un “fenómeno preocupante por los efectos negativos que está teniendo en los alumnos tanto en el plano académico como en el personal: la neutralidad sexual, la consideración de que niños y niñas son idénticos; la idea de que la feminidad y la masculinidad son construcciones sociales aprendidas que deben ser eliminadas; la negativa a reconocer la existencia de cualquier tipo de diferencia vinculada al sexo y de su posible impacto o trascendencia en el ámbito pedagógico”.

El aumento del fracaso escolar, y el mayor número de niños y niñas afectados por problemas psíquicos tiene su origen en el empeño por despreciar las diferencias sexuales, según científicos y expertos de diferentes tendencias e ideologías. Los avances en la neurociencia favorecidos por las nuevas tecnologías muestran que desde la octava semana de gestación, se originan diferencias cerebrales, en estructura y funcionamiento, provocadas principalmente por la testosterona en los hombres y por los estrógenos en las mujeres; y marcan tendencias, aptitudes y habilidades según el sexo durante toda la vida.

Para que la educación desempeñe un papel fundamental en el equilibrado desarrollo de niños y niñas ha de basarse sobre un conocimiento previo de las diferencias sexuales, porque si las ignora o desprecia se pueden convertir en limitaciones y obstáculos para el logro de una auténtica igualdad de oportunidades. El sexo no es algo accidental sino constitutivo de la persona y los métodos pedagógicos y las estrategias docentes y educativas deben ser diferentes; y aquellos métodos docentes que aprecien, valoren y concedan el tratamiento apropiado a las especificidades propias de cada sexo serán sin duda los más apropiados para lograr el equilibrio personal y humano que todo niño precisa para alcanzar una madurez libre y responsable.

La idea de que las diferencias entre niñas y niños se debían únicamente a la educación y la cultura, pero no a diferencias biológicas llevó a pensar que una igualdad de oportunidades real sólo se podría lograr tratando de forma idéntica a niños y niñas en las aulas, como si fueran sexualmente neutros, sin embargo desde finales de los noventa, los avances de la técnica y la ciencia han permitido mostrar una realidad bien distinta y hasta ahora oculta: la existencia de diferencias sexuales innatas, la realidad de una alteridad sexual natural. Décadas de investigación en neurociencia, en endocrinología genética, psicología del desarrollo, demuestran que las diferencias entre los sexos, respecto a las aptitudes, formas de sentir, de trabajar, de reaccionar, no son solo el resultado de unos roles tradicionalmente atribuidos a hombre y mujeres, o de unos condicionamientos histórico-culturales, sino que en gran medida vienen dadas por la naturaleza.

Las aportaciones del Dr. Hugo Liaño, Jefe de Neurología de la Clínica Puerta de Hierro; de Lawrence Cahill doctor en Neurociencia y profesor del Departamento de Neurobiología de la Universidad de California son concluyentes en demostrar que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes tanto en su arquitectura como en su actividad sin que estas diferencias impliquen términos de superioridad-inferioridad. Determinadas regiones del cerebro no participan por igual, ni del mismo modo, en los procesos cognitivos de ambos sexos. Existe un dimorfismo sexual cerebral que requiere una respuesta adecuada en el ámbito del aprendizaje y la educación. Los primeros hallazgos de este dimorfismo sexual en la lateralización de funciones cerebrales se realizaron en pacientes que habían sufrido algún tipo de lesión en un hemisferio u otro. Los hombres con algún daño en el hemisferio izquierdo tenían dificultades para realizar test verbales, mientras que los dañados en el hemisferio derecho tenían dificultades para la realización de test no verbales. Estas diferencias no se observaron en mujeres. En general se reconoce que el cerebro masculino muestra mayores asimetrías que el cerebro femenino.

La neurociencia muestra que los hombres y las mujeres no nacen como hojas en blanco, en las que las diferencias de la infancia marcan la aparición de las personalidades femenina y masculina, sino que cada sexo tiene ciertas dotes naturales.

Por su parte el psicólogo Serafín Lemos señala que los varones destacan por las habilidades espaciales, numéricas y mecánicas y son más propensos a construir el mundo en términos de objetos, ideas y teorías. Sin embargo las mujeres desde muy pronto destacan en las capacidades sensoriales y verbales, que facilitan la comunicación y la compenetración interpersonal; física y psicológicamente maduran más rápidamente.

Estas variaciones estructurales y funcionales básicas de los cerebros constituyen el fundamento biológico de muchas diferencias cotidianas en el comportamiento y experiencias vitales de hombres y mujeres. Son la base de planes de educación diferenciada, que permitan trabajar con grupos homogéneos para alcanzar los objetivos de igualdad social y que comentaremos en otra ocasión.