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domingo, 24 de junio de 2018

INCONSTITUCIONALIDAD CONTRA INCONSTITUCIONALIDAD





Lo que rompe España es saltarse el Principio de Legalidad; lo que rompe España son los contravalores con los que se está impregnando nuestro Ordenamiento Jurídico


La constitución dice que Todos tienen derecho a la Vida. La ciencia dice que el ADN del óvulo fecundado es distinto del ADN del padre y de la madre. La policía utiliza la prueba del ADN para identificar las personas, luego el concebido no nacido ya es una persona y entra en ese “Todos” del que habla la Constitución.

La ley 2/2010 del Aborto de Rodríguez Zapatero (Ley Aído) dice que el aborto es un derecho, ergo la Ley 2/2010 incurre en fraude de Ley, fraude a la Constitución. 

El partido Popular presentó contra la misma un Recurso de Inconstitucionalidad que fue admitido a trámite pero su Sentencia fue aplazada sin fecha en Abril del 2014 y no ha sido resuelto todavía; ergo el tribunal Constitucional es responsable también de la aplicación de la Ley del Aborto.

 El gobierno de Rajoy hizo una mini-reforma de la Ley del Aborto de Zapatero que supuso la validación de dicha ley. Ergo el gobierno de Rajoy también es responsable.

La realidad es que en España mueren cada año más de cien mil niños abortados.

En estos momentos tenemos tres Proposiciones de Ley Inconstitucionales, la primera de ellas es la Prop. Ley Mordaza LGTBI de Pablo Iglesias, una profunda aberración que con apariencia de buenismo pretende cambiar la naturaleza humana y da al traste con todos los valores de la Constitución en todos los ámbitos de la sociedad, rompiendo el principio de presunción de inocencia y abriendo las puertas a la corrupción de menores en la enseñanza.

La segunda de ellas es la doble Proposición de Ley de Eutanasia de los independentistas catalanes y de Pedro Sánchez, que pretenden sacar adelante antes del verano; y la tercera anda ahí medio oculta y es la Ley de Vientres de alquiler de Albert Rivera.

Todas ellas claramente inconstitucionales, además de lo que ya han avanzado en estas materias las Comunidades Autónomas con el soporte de la Ley 2/2010

En este contexto donde la legalidad y la Constitución no es respetada por nadie y parece no importar a nadie, pongamos los ojos en Cataluña.

La situación actual de Cataluña es un problema de respeto a la legalidad. Se puede ser independentista y lo que se quiera, pero las leyes justas hay que respetarlas siempre y no se puede proclamar la independencia de Cataluña al margen de la Constitución.

Lo hemos contado en el artículo “Caminante no hay camino” el 26-09-2015,


 el 22-11-2015 en el artículo Legalidad Internacional


  Al final el problema es el mismo, un problema de Respeto a la Legalidad. Parece que el único que respeta la legalidad es el ciudadano.

 Y la conclusión es que si el Estado Español no respeta la legalidad en temas cruciales como es el inicio y el final de la vida humana, la gestación y la naturaleza humana, ¿va a tener autoridad suficiente el Estado para proteger la Unidad de España, frente a unos independentistas que también actúan en la ilegalidad?

Si ambos, el gobierno Español, y el gobierno de la Generalitat de Cataluña están en la ilegalidad, ¿Quién puede ilegalizar a quien? Y si el Tribunal Constitucional no actúa para tramitar el Recurso de Inconstitucionalidad de la Ley del Aborto de Zapatero y defender la Constitución, ¿Qué autoridad tiene el Tribunal Constitucional frente a la Generalitat de Cataluña? La respuesta es clara, ninguna. 

Esto es lógica pura, matemáticas, excel para tontos, "faves comptades que diuen a Catalunya" 

Y Rajoy era un hombre prudente, o al menos no era incendiario; pero Pedro Sánchez es como Zapatero, astuto para sus intereses, pero totalmente ajeno al Bien común y a la concordia entre Españoles.

Y con esto no estoy justificando para nada la ilegalidad de Cataluña, estoy defendiendo a los cien mil niños que mueren al año, a los 500 que han muerto hoy y a la mucha más de media Cataluña que es catalana y española y es agredida por los independentistas.

En la película “Un Hombre para la Eternidad” el sentido jurídico y la importancia del respeto a la legalidad de Tomás Moro quedan reflejados con maestría cuando se manifiesta a favor de conceder al diablo el beneficio de la ley si hiciera falta. Roper, el yerno de tomas Moro, le exige que arreste a Richard Rich, un turbio personaje, que más tarde se convertirá, con perjurio, en su principal acusador.
  
“-Roper: Hazle arrestar / -Tomas Moro: ¿Por qué? / -Roper: Es peligroso.

 -Margaret: Por libelo y espía. Padre ese hombre es malo / -Tomas Moro: No hay ley alguna contra eso / -Roper: Está la ley de Dios / -Tomas Moro: Que lo arreste Dios. Sería libre de irse aunque fuera el diablo en persona, hasta que violara la ley. / -Roper: Vaya con que daríais al Diablo el beneficio de la ley 7 -Tomas Moro: Sí ¿tú qué harías? Dar un rodeo alrededor de la ley para coger al diablo / -Roper: Sí. Me saltaría todas las leyes de Inglaterra para hacerlo. / -Tomas Moro: Ya y cuando te hubieras saltado la última ley y el diablo se volviera contra ti ¿dónde te esconderías, Roper, sin leyes de por medio? Este país está sembrado de guerras de costa a costa, leyes humanas, no divinas, si te las saltaras, y eres muy capaz de hacerlo Roper ¿crees  de veras que podrías resistir impasiblemente los vientos que se levantarían?  Sí. Yo concedería al Diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad

 Por su parte Jutta Burggaff en su libro “Libertad vivida con la fuerza de la fe”, hace una descripción de un diálogo entre un funcionario nacionalsocialista y un fiscal, que ha tenido lugar en uno de los famosos procesos judiciales después de la segunda guerra mundial. El relato es el siguiente: P: ¿Mataron a alguien en el campo de concentración? R: Sí. P: ¿Asfixiados por gas? R: Sí. P: Enterrados vivos? R: Ocurrió alguna vez. P: ¿Ayudó usted personalmente a matar a estas personas?. R: En absoluto, yo era solamente el tesorero del campo. P: ¿Qué efectos le producían estas acciones? R: Era duro al principio, pero nos acostumbramos. P: ¿Sabe usted que los rusos le van a colgar?. R: (rompiendo a llorar): ¿Por qué? ¿Qué he hecho?

Es cierto que no hizo nada; se limitó a cumplir órdenes. Los funcionarios del Estado nazi explicaron sus actuaciones inmorales con el argumento de que ellos se limitaron a cumplir órdenes. Ante el peligro de la pérdida del trabajo, del exilio, de desgracias para toda su familia, de la tortura y de la propia muerte (física o moral), abdicaron a los dictámenes de su conciencia y algunos se convirtieron en asesinos sin escrúpulos. La situación era, ciertamente, muy compleja, y no se trata de juzgar a personas concretas, sino de comprender la condición humana. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

ANTÍDOTO DE INDEPENDENTISMO


 
 
 
"Este país está sembrado de guerras de costa a costa, leyes humanas, no divinas, si te las saltaras, y eres muy capaz de hacerlo Roper ¿crees  de veras que podrías resistir impasiblemente los vientos que se levantarían?  Sí. Yo concedería al Diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad. “
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Tomás Moro fue amigo de Enrique VIII y a la vez un personaje incómodo al que finalmente Enrique VIII acusó de alta traición y le decapitó el  6 de julio de 1535.  Por esas mismas razones sería canonizado cuatrocientos años más tarde por la Iglesia Católica y considerado un mártir de la Reforma Protestante por la Iglesia Anglicana incluyéndolo en 1980 en su lista de santos y héroes cristianos. Tomás Moro fue un eminente abogado que entendía muy bien la importancia de las leyes y el valor de las palabras de un juramento. Su prestigio era un “bofetón” para las pretensiones de Enrique VIII que quería a toda costa el divorcio con la reina Catalina de Aragón para poder contraer matrimonio con Ana Bolena y dar un heredero varón a la corona, y para ello no dudo en exigir un juramento antipapista que propició el surgimiento de la Iglesia Anglicana.

En la película “Un Hombre para la Eternidad” dirigida por Fred Zinnemann, estrenada en 1966 y galardonada con seis óscars, Paul Scofield hace una excelente representación del personaje recreando la “persecución iniciada contra un hombre bueno e intachable, fiel a sus ideales, que no da su brazo a torcer en materia de Estado, aún a costa de su vida”. El sentido jurídico y la importancia del respeto a la legalidad de Tomás Moro quedan reflejados con maestría cuando se manifiesta a favor de conceder al diablo el beneficio de la ley si hiciera falta. Roper, el yerno de tomas Moro, le exige que arreste a Richard Rich, un turbio personaje, que más tarde se convertirá, con perjurio, en su principal acusador.

“-Roper: Hazle arrestar / -Tomas Moro: ¿Por qué? / -Roper: Es peligroso

-Margaret: Por libelo y espía. Padre ese hombre es malo / -Tomas Moro: No hay ley alguna contra eso / -Roper: Está la ley de Dios / -Tomas Moro: Que lo arreste Dios. Sería libre de irse aunque fuera el diablo en persona, hasta que violara la ley. / -Roper: Vaya con que daríais al Diablo el beneficio de la ley 7 -Tomas Moro: Sí ¿tú qué harías? Dar un rodeo alrededor de la ley para coger al diablo / -Roper: Sí. Me saltaría todas las leyes de Inglaterra para hacerlo. / -Tomas Moro: Ya y cuando te hubieras saltado la última ley y el diablo se volviera contra ti ¿dónde te esconderías, Roper, sin leyes de por medio? Este país está sembrado de guerras de costa a costa, leyes humanas, no divinas, si te las saltaras, y eres muy capaz de hacerlo Roper ¿crees  de veras que podrías resistir impasiblemente los vientos que se levantarían?  Sí. Yo concedería al Diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad.

Pilar Urbano, cuenta también en su libro La Gran Desmemoria como el Rey D. Juan Carlos tenía claro antes de empezar a reinar “que había que cancelar la dictadura y pasar a una democracia plena, pero de un modo pacífico y legal”. Franco había dejado todo atado y bien atado pero “las Leyes Fundamentales no sólo eran modificables sino derogables. Bastaba tirar de un extremo del hilo con el que todo había quedado atado y bien atado. Reformar desde dentro, sin rupturas, yendo de la ley a la ley. Pero sólo las viejas Cortes franquistas podían dar el salvoconducto a una ley reformadora, que fuese refrendada por el pueblo. Por tanto, no convenía enfrentarse a las Cortes, sino conquistarlas. Y la ley reformadora que aprobasen no debía ser una apostilla, ni un simple decreto ley, sino una nueva Ley Fundamental capaz de derogarlas a todas por la vía suave, la demolición desde dentro”. Finalmente el 8 de diciembre de 1978 se aprobó la Constitución actual que devuelve la soberanía al pueblo.

Jorge de Esteban en un artículo “De la Constitución a la Constitución” publicado en El Mundo el 22 de Abril pasado se lamenta de las escasas reformas que ha tenido la Constitución máxime cuando fue una Constitución inacabada cuyo título VIII era necesario reformar. Comenta que aquí la Constitución se concibe como un fin en sí mismo y no como un medio para organizar la convivencia que conviene ir reformando según sean las necesidades de los tiempos y por esta razón, o bien  no se incluyen procedimientos de reforma en nuestras constituciones o se incluyen procedimientos rígidos como en la actual de 1978: “nunca unas Cortes se suicidarán para aprobar una reforma que según el artículo 168 exige la disolución de las mismas, la convocatoria de nuevas Cortes y la aprobación por ellas de la reforma, confirmada después por referéndum nacional”. Jorge de Esteban expone una serie de razones por las cuales se ha de reformar la constitución para lo cual ve necesario el acuerdo de PP, PSOE con los nacionalistas moderados vascos y catalanes.

El pasado 7 de abril el Congreso de los Diputados negó la petición de la Generalitat de Cataluña de que se le ceda la competencia para autorizar, convocar y celebrar un referéndum sobre el futuro político de Cataluña. Los argumentos de Rajoy fueron claros y contundentes: “No me pidan ustedes que, como presidente del Gobierno, me salte la soberanía nacional y no cumpla la ley”. A la vez que desmontó el argumentario nacionalista, ofreció el camino de la reforma de la Constitución y con “arte taurino” pidió imaginación a los nacionalistas.

Desde aquel famoso “aprobaré todo lo que salga del parlament de Cataluña” pronunciado por Zapatero, la Generalitat de Cataluña se ha dedicado a crear un sentimiento independentista utilizando técnicas de spot publicitario, con el apoyo de los medios de comunicación de Cataluña controlados mediante la financiación de su déficit. El independentismo es un enfermo imaginario cuya cura se realiza con un medicamento llamado principio de legalidad; es un problema creado artificialmente por el afán de poder de algunos, cuya argumentación no ha salido de las premisas: votar es democrático, el pueblo catalán es un pueblo democrático, el pueblo catalán quiere votar; mientras ignoraban cualquier consideración relativa al respeto a la legalidad vigente y a los inconvenientes de romper España y de salir de la Unión Europea. Quinientos años integrados en un todo son demasiados años como para que el todo no opine ante las pretensiones de una parte. No respetar la legalidad vigente supone iniciar una espiral que no se sabe dónde acabará. Como dice Tomás Moro a su cuñado Roper: “cuando te hubieras saltado la última ley y el diablo se volviera contra ti ¿dónde te esconderías, Roper, sin leyes de por medio? Este país está sembrado de guerras de costa a costa, leyes humanas, no divinas, si te las saltaras, y eres muy capaz de hacerlo Roper ¿crees  de veras que podrías resistir impasiblemente los vientos que se levantarían?  Sí. Yo concedería al Diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad. “.

El pasado 30 de Julio, Rajoy ha vuelto a ser claro con Arthur Mas: la consulta “es ilegal y, por tanto, ni se puede celebrar ni se va a celebrar”. La reforma de la constitución Española es el único cauce que se puede ofrecer a Arthur Mas para que salga del embrollo en que se ha metido. Muchos partidos se han apuntado a este eufemismo de reformar la Constitución como forma de “nadar y guardar la ropa” para no enturbiar el abultado sentimiento nacionalista separatista, y salir perjudicados en el “vaivén” del sentido de voto que mece las aguas de su electorado. Pero ¿cómo contentar a los que nunca serán contentados? ¿Merece la pena “abrir el melón” de la Constitución para solucionar un problema creado artificialmente y cuyos líderes empiezan a ser investigados por una escandalosa y burlesca corrupción que ya se intuía?

Finalmente parece que serán los artificieros de la prensa y la policía judicial y tributaria los que acaben pinchando globos y poniendo a cada uno en su sitio.