sábado, 5 de mayo de 2012

BANCOS MALOS Y ECONOMÍAS DOMÉSTICAS


 
 "el Fondo Monetario Internacional en su informe semestral Perspectivas de la Economía Mundial proponía como forma de solucionar la crisis inmobiliaria una quita hipotecaria para las familias españolas, condonando de forma generalizada una parte de la deuda. Se trataría de engancharse a “este carro”.
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De guindos ha confirmado que el Gobierno va aprobar en las próximas semanas una regulación para que los bancos separen sus activos inmobiliarios tóxicos: suelo, promociones en construcción y viviendas terminadas, creando su propio banco malo del que tendrán una participación minoritaria y para el que tendrán que buscar inversores privados que aporten el capital mayoritario de estas sociedades.

Lo difícil será encontrar esos capitales dispuestos a financiar estas entidades y que tengan capacidad de aguantar hasta que la crisis económica toque fondo; pero lo que está claro es que no es un mal negocio para aquellos que tengan esta capacidad de aguantar hasta que los precios de la vivienda dejen de caer porque entonces se encontrarán con un buen patrimonio.

En definitiva parece que se trata de hacer paquetes en cada banco con aquellas inversiones procedentes del sector inmobiliario que ahora no están siendo rentables y buscarles capitales que los financien y que asuman que su rentabilidad se producirá en el largo o muy largo plazo.

La idea de Guindos es interesante pero en mi opinión su eficacia es parcial porque no considera el fuerte endeudamiento existente en las economías privadas –particulares- que está haciendo que los bancos transformen “créditos por cobrar” en “viviendas para vender”.  Y este flujo no ha terminado todavía y la sangría de desahucios continuará durante muchos años mientras el paro siga “machacando” la población.

El plan propuesto por el Ministro Guindos sólo será realmente eficaz cuando los inversores y gestores de estos múltiples “bancos  malos” les interese estabilizar los precios de la vivienda y consigan hacerlo. Esta estabilidad de precios en la vivienda es necesaria porque recuperaría el mercado inmobiliario y permitiría a los particulares salir de la “ratonera” en que les metió la burbuja inmobiliaria; y digo “les metió la burbuja inmobiliaria” porque aunque nadie fue obligado a endeudarse, la burbuja inmobiliaria prolongada a lo largo de siete años fue una auténtica ratonera en la que cayeron muchas familias y particulares actuando de forma razonable y con buena fe. Y también es necesaria la estabilidad en los precios de la vivienda porque permitirá restablecer el sistema de garantías crediticias que facilitará el flujo de crédito a las pequeñas empresas y autónomos.

Pero también hay otras opciones que se pueden añadir a este plan del Ministro Guindos para frenar la sangría de desahucios. Y estas opciones consistirían en que estos múltiples bancos malos que se pretende crear estén integrados no sólo por las viviendas para vender ya en poder del banco sino también por créditos hipotecarios para cobrar. Es decir se trataría de hacer que, para la vivienda familiar, se puedan opcionalmente acumular los créditos junto con los intereses en la escritura de propiedad, debiendo ser liquidados en una compraventa o cambio de titularidad.

El inconveniente de esta opción añadida es que los inversores privados no van a tener incentivos para financiar estos bancos malos porque su rentabilidad a muy largo plazo ya no estará tan clara, y habrá que financiarlos con deuda soberana comprada por el banco central Europeo.

Pero esta opción que propongo sí que tiene ventajas importantes por el efecto beneficioso que sobre el crecimiento de la economía produce la descarga a las economías domésticas de la losa que las aplasta. Las reformas y recortes que está haciendo y tiene que hacer el gobierno serían fácilmente “digeribles” por la sociedad.

Hace unas semanas el Fondo Monetario Internacional en su informe semestral Perspectivas de la Economía Mundial proponía como forma de solucionar la crisis inmobiliaria una quita hipotecaria para las familias españolas, condonando de forma generalizada una parte de la deuda. Se trataría de engancharse a “este carro”.
 

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