lunes, 5 de mayo de 2014

DE LA CORRUPCIÓN HACEMOS UN OFICIO






Los partidos grandes deberían tomar alguno de esos compuestos que anuncian en televisión que “te regeneran por dentro” y algunos un “desparasitador ideológico”.

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¡De la corrupción hacemos un  oficio!. Este podría ser un buen slogan para algunos partidos políticos en esta campaña electoral. Al PSOE le “pega” que “ni pintado”, pero es que al PP tampoco le queda mal. En unas comunidades autónomas más que en otras. Los ERE’s de la junta de Andalucía y el Fondo de reptiles, los Fondos de Formación repartidos por los sindicatos y la patronal, El caso Bárcenas y su cueva de Alí Babá en Suiza, Gúrtel en Valencia, Palau en Barcelona… etc. son algunos ejemplos de corrupción sistémica difícil de erradicar. Seguramente el lector tendrá más casos en mente y la percepción de escasa voluntad política de entrar a fondo y de que todo se soluciona con más impuestos y a cargo del ciudadano.

En época de campaña electoral los “límites de lo políticamente correcto” se ensanchan y caben otras verdades y a veces se meten también no verdades o medias verdades o medias mentiras, o mentiras completas y también algún chascarrillo, chiste y otras golosinas. Los partidos hacen promesas que luego no cumplen y “brindan al sol”. Estos días hemos asistido al “Soraya contra Soraya”, excesivamente fuerte, en el que Soraya tendrá que demostrar las afirmaciones que hace de Soraya y también del labriego Arias Cañete.

Los partidos grandes deberían tomar alguno de esos compuestos que anuncian en televisión que “te regeneran por dentro” y algunos un “desparasitador ideológico”. Los que somos “de pueblo” y nos hemos criado en contacto con la naturaleza y “el terruño”, y hemos cazado lagartijas y cogido renacuajos en las charcas, y comido higos en las higueras y uvas en las parras propias y a veces en las del vecino, hemos visto también como el “pulgón” se come a las plantas. El pulgón es esa especie de “bichito negro” minúsculo que se esconde debajo de la hoja y la va arrugando, y cuando tocas la planta te queda la mano pegajosa y “asquerosa”, como decían las niñas.  Ahora hay productos eficaces, pero has de gastar cuidado. Si te pasas “te cargas” la planta o la dejas sin flor y sin hojas ese año y puede que al siguiente también; y se te quedas corto el “pulgón” reaparece al cabo de poco tiempo. Se recomienda volver a “pulverizar” pasadas dos semanas. Con las ideologías pasa algo parecido. Tuvimos “el marxismo” que hizo mella en nuestra sociedad y en nuestras universidades hasta los años ochenta. Rusia se convirtió en la URRS junto con otros satélites; pero en el año 89 con la caída del muro de Berlín se produjo la gran desparasitación. Pasado un tiempo breve el “pulgón ideológico” ha vuelto a parecer como un “mutante” en forma de “ideología de género y aborto” y algunos partidos políticos andan carcomidos “hasta las cejas”. Cuando pasen las elecciones y previsiblemente se produzca la gran debacle para doña Elena y su “séquito”, -porque los ciudadanos ya andan “hartos” de géneros y cosas raras, simplemente por el “tufillo” que desprenden-; entonces, cuando ya sean “cadáveres políticos” tendrán la opción de hacer como los grandes faraones de la historia y construirse una pirámide a la que retirarse y hacerse enterrar junto con todo su séquito y corte, tanto vivos como difuntos políticamente hablando –así lo hacían los faraones-. La pirámide de Rubalcaba tendría esa mirada mitad enigmática, mitad siniestra; doña Elena, con ese punto de mala leche –con perdón- que la caracteriza, y Zapatero mirando a las nubes que es lo que más gusta de hacer. Si tenemos un poco de suerte a lo mejor le acompañan Cayo Lara, Llamazares y algún otro afectado también por la ideología de género y en “fase política terminal” o no terminal.

Un buen amigo, profesor de religión, gustaba de leer la Biblia; para los laicos, decía, para los laicos, muy laicos, rabiosamente laicos, laicistas, los Clásicos. Pues, cuentan los clásicos como el Rey David, en la época que tocaba ir a “guerrear” contra los filisteos, un día prefirió quedarse en palacio; no estaba dónde tenía que estar y en lo que tenía que hacer, insistía mi amigo. Y acaeció que paseando por los jardines de palacio atisbó a los lejos una hermosa mujer bañándose, se supone que en el Jordán. Y como era el rey la mandó traer a palacio y la joven quedó encinta. Resultó ser la mujer de Urías el hitita, uno de sus generales y para solucionar el conflicto, ni corto ni perezoso, ordenó que pusieran a Urías dónde el fragor del combate era mayor y se retirasen para que Urías muriera. Y se hizo y ocurrió tal y como David había planeado.

Entonces no había prensa, pero David se topó con el profeta Natán. En el contexto actual al profeta Natán tendríamos que situarle entre Pedro Jota Ramírez y Monseñor Rouco Varela. Pues el profeta Natán le “cantó las cuarenta” al rey David en nombre de Yahve y le vaticinó una gran debacle. David que en el fondo era de buena pasta, se arrepintió de su maldad, hizo penitencia en “saco y ceniza” y consiguió el perdón de Yahve con un buen propósito de la enmienda. El Partido Popular no sé en qué fase anda de todo este relato pero sí que está necesitado de penitencia y un buen propósito de la enmienda –si quiere evitar la debacle- y ahí están las promesas de Gallardón y su reforma.

En las elecciones europeas el voto próvida, bastante abundante por cierto, está nervioso porque no sabe a quién votar; estaba cautivo y ha recuperado su libertad y anda mirando opciones minoritarias: IMPULSO SOCIAL, VOX… etc. No conviene dejar sólo a Gallardón ni olvidarse de sus promesas de llevarnos a la “tierra prometida” pero la opción de cantar las cuarenta al Partido Popular en las europeas tiene su encanto. A Rajoy no sé qué papel habría que darle, si el de Josué que ayudó a Moisés a sacar al pueblo de Egipto y llevarlo a la tierra prometida o el del faraón que se hizo merecedor de las siete plagas. Pronto se verá.
Publicado en El Mundo Cantabria el 5 de Mayo de 2014

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