jueves, 25 de mayo de 2017

LO QUE ROMPE ESPAÑA



LO QUE ROMPE ESPAÑA
El desastre de Cuba produjo un gran pesimismo en los escritores de la Generación del 98 y un quebranto en el sentimiento nacional. Algo difícil de asumir. Ahora estamos ante el peligro de que se rompa España, aunque pensemos que eso nunca llegará a ocurrir; pero en la Generalitat de Cataluña no piensan que eso no pueda ocurrir, y trabajan para que ocurra.
Sería muy triste que un día se rompiera España. Sería muy triste y probablemente entraríamos en una espiral de pesimismo que marcaría profundamente nuestro sentimiento nacional y nos podría llevar a desastres mayores.
¿Pero realmente creen que lo que rompe España es el independentismo catalán? ¿No les parece que es dar demasiada importancia a esta cuadrilla de “chiquilicuatres” que en el fondo están tapando un problema de corrupción económica? Más bien los independentistas de Cataluña van a estar enredados en los juzgados durante los próximos años, que en esto Rajoy es un auténtico lince, aunque le falten agallas para resolver los problemas importantes. Y también porque los fogones de las sociedades secretas saber hacer su trabajo  aunque se trate en este caso de fuego amigo.  
Y ¿qué es lo que rompe España? ¿qué es lo que rompe Europa? Porque Europa está también al borde del precipicio, a punto de irse al garete pese a que hayamos celebrado los 60 años del Tratado de Roma.
Son los contravalores. Un país, un estado, una Unión de Estados no se construye sobre contravalores.
Lo que rompe España son las leyes de Zapatero, refrendadas por Rajoy, dónde se proclama el aborto como derecho y se abren las puertas a la Ideología de Género que permite que las CCAA homo-sexualicen a los niños.
Lo que rompe España son las leyes de Ideología de Género de Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid y todas las que se han aprobado en el resto de Comunidades.


En el momento en que se abra la Constitución y empiecen a introducir en ella contravalores progresistas, la unidad de España habrá iniciado su cuenta atrás.
Ni España, ni Europa aguantarán mucho tiempo una legislación llena de contravalores, de aborto como derecho y de ideología de género. Ni aguantarán tampoco la presión a los países miembros para que incorporen los contravalores en su legislación.
Años difíciles los que se avecinan. El fruto de 32 años de aborto corrompiendo a la sociedad.


viernes, 10 de marzo de 2017

EL PADRE, PRIMERA IMAGEN DE DIOS


EL PADRE, PRIMERA IMAGEN DE DIOS PARA LOS HIJOS

 
 
 
En el artículo anterior de esta serie, hemos hablado de “El Papel del padre en la identidad sexual de los hijos” y de "El Padre como modelo de masculinidad" siguiendo la línea del libro Alteridad Sexual. Razones frente a la ideología de Género 2014 de Maria Calvo Charro.
Previamente hemos visto como el Feminismo, si bien en sus orígenes era “una batalla por la justicia y la dignidad de la mujer”, en esta lucha, “la mujer, sin apenas percibirlo, comenzó a renunciar a su propia feminidad, sin ser consciente del menoscabo que esto implicaría a largo plazo para su libertad y su pleno desarrollo personal”.
Hemos visto también como el Aborto y la Ideología de Género se entronizaban en el Feminismo en un supuesto Nuevo Orden Mundial que ya no se expone sino que necesita ser impuesto por sus connotaciones contra-natura; mientras que surge también un NEOFEMINISMO liberador para la mujer y también para el hombre, y capaz de volver las aguas a su cauce.
Y hemos visto como en la otra cara de la moneda, el varón padece en mayor medida los efectos del feminismo de género. Hemos insistido en la importancia de la función paterna que no puede ser eliminada, ni desvalorizada, ni ignorada, ni tergiversada, sin consecuencias graves.
Y hemos hablado en otra ocasión de la Identidad del niño varón, la identidad de la niña, y la importancia de los referentes. Como hemos comentado al inicio, ahora lo estamos haciendo de la mano de Maria Calvo Charro en tres partes:
El papel del padre en la identidad sexual de los hijos
El padre, modelo de masculinidad
El padre, primera imagen de Dios para los hijos
De la que ahora vamos a ver el padre como primera imagen de Dios para los hijos.
EL PADRE, PRIMERA IMAGEN DE DIOS PARA LOS HIJOS
Para los hijos, cuando son pequeños, la personalidad del padre se solapa, de forma invisible, con la de Dios. Cuando un hijo tiene una buena relación con su padre, es muy fácil que establezca una vinculación natural con Dios.
En el plano espiritual, la ausencia de un modelo adecuado de paternidad también tiene efectos adversos, pues el niño que no ha recibido el cariño y afecto de un padre difícilmente podrá comprender la figura de un Dios-Padre que ama a sus criaturas. Los hombres que tienen una relación penosa con su progenitor ter­ minan por proyectarse una idea negativa de Dios. Existe una estrecha correlación entre la imagen que los niños tienen de Dios y la de su propio padre (Dickie,1997).
Como señala Anatrella: «Muchas personas se sienten divididas entre las imágenes positivas y negativas de su experiencia paterna. Ese conflicto, con deseos tan contradictorios, se puede trasladar a Dios Padre a través de una interpretación proyectiva. Adolescentes y adultos rechazan a Dios, a quien habían aprendido a descubrir durante la infancia, porque no logran tratar el conflicto de la imagen paterna. Algunos están angustiados inconscientemente por la idea misma de que Dios pueda ser Padre, hasta el punto de huirle, incluso negando a Dios. La crisis de paternidad mina la imagen que los hombres tienen de Dios» (Anatrella, 1999).
Según el padre Kentenich, «la raíz irracional de nuestra fe en Dios está enferma (...).Esta raíz irracional de nuestra fe en Dios es la vivencia paternal natural que penetra hasta el subconsciente del alma y que, de acuerdo a la ley de transmisión de afectos, puede y debe ser traspasada a Dios Padre, el único en quien tenemos un punto de reposo, una seguridad que vence todas las dificultades en medio de las tormentas del tiempo actual» (Kentenich, J. (1999), pp. 101-102).
Sin una profunda vivencia filial, en el orden natural, frente al padre real o a un padre sustituto, es, en términos normales, extraordinariamente difícil lograr una vivencia y una imagen consecuente de padre sobrenatural (Kentenich, 1999). El concepto que un niño tenga en cuanto a Dios se centra en las características que se manifiesten en los padres terrenales de ese niño.
 


domingo, 5 de marzo de 2017

MODELO DE MASCULINIDAD









EL PADRE, MODELO DE MASCULINIDAD

 
En el artículo anterior de esta serie, hemos hablado de “El Papel del padre en la identidad sexual de los hijos”                                                         http://gritandolibertadhoy.blogspot.com.es/2017/01/el-papel-del-padre.html

siguiendo la línea del libro Alteridad Sexual. Razones frente a la ideología de Género 2014 de Maria Calvo Charro.

Previamente hemos visto como el Feminismo, si bien en sus orígenes era “una batalla por la justicia y la dignidad de la mujer”, en esta lucha, “la mujer, sin apenas percibirlo, comenzó a renunciar a su propia feminidad, sin ser consciente del menoscabo que esto implicaría a largo plazo para su libertad y su pleno desarrollo personal”.

Hemos visto también como el Aborto y la Ideología de Género se entronizaban en el Feminismo en un supuesto Nuevo Orden Mundial que ya no se expone sino que necesita ser impuesto por sus connotaciones contra-natura; mientras que surge también un NEOFEMINISMO liberador para la mujer y también para el hombre, y capaz de volver las aguas a su cauce.

Y hemos visto como en la otra cara de la moneda, el varón padece en mayor medida los efectos del feminismo de género. Hemos insistido en la importancia de la función paterna que no puede ser eliminada, ni desvalorizada, ni ignorada, ni tergiversada, sin consecuencias graves.

Y hemos hablado en otra ocasión de la Identidad del niño varón, la identidad de la niña, y la importancia de los referentes. Como hemos comentado al inicio, ahora lo estamos haciendo de la mano de Maria Calvo Charro en tres partes:

El papel del padre en la identidad sexual de los hijos
El padre, modelo de masculinidad
El padre, primera imagen de Dios para los hijos

 
EL PADRE, MODELO DE MASCULINIDAD

El papel del padre es fundamental como referente de masculinidad. Todo niño, de forma temprana, entre los tres y los cinco años, debe sufrir una desconexión y diferenciación de la madre, para pasar a experimentar una identificación con el padre. Si en ese momento el padre está ausente o es inaccesible y distante, los niños difícilmente adquirirán la noción de la masculinidad. El niño busca su masculinidad alejándose y diferenciándose de la madre (Gutmann, 2008). En este estadio comenzará a buscar más la identidad con su padre, aunque volverá a su madre siempre que necesite cariño y comprensión, consciente de que la conexión amorosa con aquella permanece a pesar de su «declaración de independencia». Además estas muestras de cariño son un lenguaje que el niño debe aprender para ser capaz posteriormente de expresar sus sentimientos y afectividad hacia otros.

La figura del padre se hace especialmente importante en relación con los hijos varones. Según el Dr. Muñoz Parias los niños que crecen sin una figura paterna, generalmente evidencian trastornos en la adolescencia porque no encuentran una identidad: «Los jóvenes sufren de inseguridad, soledad y depresión, que pueden pasmarse en el fracaso escolar, consumo de drogas y vagancia. En definitiva, no tienen la capacidad para controlar sus impulsos y no pueden autorregularse».

Los niños necesitan modelos masculinos para convertirse en hombres. A partir de los 7 años los niños prefieren la compañía de hombres. Sin embargo, pasan la mayor parte del tiempo de su vida rodeados de mujeres, tanto en el hogar como en la escuela. Cuando se priva a un joven de un modelo adecuado de masculinidad, aquel en sus actitudes tiende a exagerar los estereotipos machistas porque nunca ha recibido la imagen justa y equilibrada de lo que significa ser hombre.

Los niños necesitan personas que les ofrezcan modelos saludables y virtuosos de conducta. El papel del padre en esta tarea es sencillamente esencial. Si el padre está ausente, el chico buscará sus pautas de vida en protagonistas de videojuegos, en compañeros de colegio equivocados o en líderes de pandillas callejeras. Los adolescentes precisan de esta atención paterna aún más que cuando eran pequeños, aunque se esfuercen a diario por demostrar lo contrario y traten de mostrarse independientes y autosuficientes. En ausencia de padre, es muy importante que el niño asuma como modelo a otra persona (tío, abuelo, maestro ...); evitando de este modo que resulte «adoptado» por modelos indeseables como los que ofrecen las series de televisión, los líderes de pandillas, etc.

Las investigaciones muestran que el 94% de los jóvenes con antecedentes delictivos no han tenido un modelo masculino positivo de conducta en sus vidas. Asimismo, después de los años noventa, se ha comprobado que un motivo clave en el fracaso escolar, violencia o conductas antisociales de los chicos es la ausencia de modelos masculinos con los que identificarse en aquellos hogares sin padre, monoparentales o en los que los progenitores están constantemente fuera del hogar y desvinculados de la educación de sus hijos (National Center for Fathering.
http://www.fatherhood.org/media/consequences-of-father­absence-statistics

Según el Dr. Muñoz Parias, los niños que crecen sin una figura paterna, generalmente, evidencian trastornos en la adolescencia porque no encuentran una identidad.

En cuanto a las niñas y jóvenes, el padre es el primer modelo de masculinidad que conocen en su vida y, si la relación es buena, también será su primer amor. Todo hombre que entre en su vida será comparado con su padre, toda relación que tenga con otro hombre será filtrada a través de la relación que tenga con su padre.


Especialmente en la adolescencia, los jóvenes necesitan modelos de referencia, que les acompañen en la aventura de buscar sentido a sus vidas y les transmitan unos valores que les hagan hombres y mujeres del futuro, fuertes y libres.

 

En un artículo próximo hablaremos del padre como primera imagen de Dios para los hijos


 

sábado, 4 de marzo de 2017

ESPAÑA TIENE MIEDO


 
ESPAÑA TIENE MIEDO

España tiene miedo. Las leyes del supuesto odio y el victimismo del colectivo LGTB… meten el “miedo en el cuerpo” y permiten que se imponga una ideología cuyos actos contra natura repugnan. Repugnancia que es etiquetada como odio en las leyes LGTB… para de esta forma “cerrar bocas” y romper resistencias. Y si en algún caso esa repugnancia a los actos se manifiesta hacia las personas que hacen los actos públicamente, los medios de comunicación lo presentan con alarma social como transfobia y nosequéfobia, y se piden más recursos, más dinero para combatirla; así hasta engrasar bien al colectivo para que puedan dedicarse únicamente a su activismo, y que el plan de la ideología de género sea una realidad incuestionada en el marco jurídico y la sociedad, moldeable, una sociedad de “mules”*.

*Mules son esos peces que viven en las desembocaduras de los ríos y se alimentan de la porquería que arrastra la corriente procedente de las cloacas.

Y la realidad es que en esta huida hacia adelante, en los momentos actuales muchos niños mueren abortados y otros, a los que se permite vivir, se les somete a experimentos de género. Se les cambia su hábitat natural y se espera que su psicología no se resienta. Y cuando se resiente se dice que son otros modos de ser y de comportarse y se olvida que los contravalores producen frustración y sufrimiento.

Y se dan charlas a los niños en los que se les dice que hay niños con vulva y niñas con pene y que ellos pueden elegir el género que quieran ser; y posteriormente se informa a los padres de lo que ya han dicho a sus hijos, cuando el daño está hecho.

Ni los medios de comunicación ni los partidos políticos con representación parlamentaria ponen el grito en el cielo por esta vulneración de los derechos de los padres y sin embargo se rasgan las vestiduras cuando alguien previene a la sociedad y a la infancia de que les quieren engañar, de que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva y los niños siempre serán niños y las niñas siempre serán niñas.  

Si tenemos en cuenta que lo más sagrado para una familia, después de Dios, son los hijos*, esta vulneración es “casus belli”, susceptible de generar violencia; por lo que gracias a estas leyes se puede entrar en una espiral de violencia.

*Alguien puede echar a faltar la mención a la patria, pero una vez que han llenado el cuerpo legislativo de leyes basura, la patria ya no ilusiona a nadie, y la Unión Europea tampoco.

El periódico El Mundo en la edición del 4 de marzo dice en su editorial: “El otro episodio es más trascendente que el anterior. Se trata del autobús de la organización Hazte Oír con un mensaje tránsfobo –«Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen»– con el que pretende contrarrestar algunas campañas oficiales que propugnan la igualdad de derechos de todos al margen de la orientación y la identidad sexual.” Pero ¿dónde está la transfobia?, señor Director.

El caso anterior al que se refiere, es el del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria “donde un transgresor, Borja Casillas, ganó el título de Drag Queen 2017 con un espectáculo en el que aparecía vestido de virgen y terminaba crucificado como Cristo”. Para posteriormente añadir que “parece que existe en la tradición occidental un derecho a la irreverencia que ampara incluso a quienes traspasan los  límites de la decencia o del respeto”¡Como si pudiera existir un derecho a la “hijoputez” susceptible de ser llevado al Código Civil! No creo que este sujeto transgresor se atreva a hacer parodias del Islam. La valentía nunca es cualidad de estos individuos.

Y añade el diario El Mundo que “La ley es el único límite de la libertad de expresión en una democracia” como si las leyes fueran generadoras de derechos. Las leyes pueden reconocer derechos pero nunca los generan. Con este comentario se entiende el escaso interés que tienen los Ideólogos de Género en debatir sus postulados y el gran interés que ponen en introducirlos en el cuerpo legislativo y en controlar los medios de comunicación para que la sociedad no oponga resistencia.

Y para colmo de males: “El Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid ha acordado como medida cautelar la prohibición de circulación del autobús desplegado por Hazte Oír hasta que no retire el mensaje contra la transexualidad, al entender que su mensaje es un menosprecio al colectivo y constitutiva de delito según lo dispuesto en el Código Penal”.

Dentro de cien años nadie entenderá nada de las burradas que se dicen y se hacen en la sociedad actual. Cuando ahora lees las teorías marxistas y el nazismo, y lo que se hizo en Rusia y en Alemania te preguntas ¿cómo pudo ocurrir?

“Creo, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creo, varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que serpea sobre la tierra”” Me pregunto si el Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid tendrá también algo que decir a este respecto.
 

sábado, 4 de febrero de 2017

LA IDENTIDAD DE LA NIÑA


LA IDENTIDAD DE LA NIÑA

Nacemos varón o mujer y no hay más posibilidades. El ADN de cada célula de nuestro organismo lo atestigua. No existe el gen gay, sí existe el síndrome de Down como trastorno genético; todo lo demás son minusvalías y disfunciones.

La desestructuración familiar que se extiende en nuestra sociedad está llevando cada vez más a situaciones donde los niños son privados de uno de los referentes que necesitan para su desarrollo personal, en concreto el referente paterno.

En un artículo anterior http://gritandolibertadhoy.blogspot.com.es/2013/07/la-identidad-del-nino-varon.html  hemos hablado de la importancia de los referentes para el descubrimiento de nuestra  identidad; de la importancia de saber lo que somos, de estar a bien con nosotros mismos y madurar en nuestro potencial como personas; y hemos visto que el desconocimiento de nuestra identidad y de nuestra forma de comportarnos es una profunda contradicción interior que genera frustración y sufrimiento.

Para adquirir nuestra identidad no es suficiente con saber lo que no somos, sino también y sobre todo, necesitamos saber lo que somos.

En una primera fase, el niño y la niña, a través de sus padres,  se perciben como personas, distintos de las cosas y de las plantas, y también de los animales. Se perciben igual a sus padres con un comportamiento inteligente distinto del comportamiento de los animales.

La vinculación con su madre en el embarazo, y posteriormente en los primeros meses de su vida, permite a la niña adquirir su identidad de forma positiva, se percibe igual a su madre.

El niño sin embargo, después de captar su identidad como persona, percibe lo que no es, no es como su madre, no es una niña y necesita adquirir cuanto antes su identidad positiva, saber lo que es, es un varón, y necesita sentirse varón en el mundo de los varones.

A través del padre el niño adquiere su identidad positiva, se percibe como varón, y la niña, que se percibía igual a su madre, completa su identidad sabiendo lo que no es, no es un varón.

Es la figura paterna la que permite que, tanto la niña como el niño, adquieran una percepción completa de su identidad, de lo que son y de lo que no son. Y al percibir lo que no son, ambos perciben también el papel que desempeña lo que no son, respecto a lo que son y viceversa. Pero esta percepción no será plena hasta que llegue la pubertad.

Cuando aparece la atracción por el otro sexo, es cuando, tanto el niño como la niña, perciben con toda su plenitud qué es ser varón y qué es ser mujer, y que es el varón respecto a la mujer y viceversa. Captan la relación y complementariedad entre ambos sexos, que ya han visto en sus padres.

La ausencia de la figura paterna, no sólo tiene repercusiones en el niño varón, como ya hemos comentado en el artículo anterior a este, sino que también la niña se ve privada de la percepción de su identidad como mujer, distinta del varón.

Si cuando llega la pubertad no se han cerrado etapas anteriores, tanto en la niña como en el niño subyace un profundo deseo de completar su identidad y de integrarse en el mundo de sus iguales. Este anhelo profundo que subyace en su psicología puede acaparar el objeto de la sexualidad de su cuerpo y disputar el lugar que correspondería a la atracción por el sexo opuesto. Si además se incide con una fuerte carga mediática mediante razonamientos coherentes pero erróneos, pronunciados por adultos con autoridad, como un profesor o similar, el conflicto puede aparecer. Después, para solucionarlo, las terapias de curación tendrán que abrir etapas anteriores y cerrarlas adecuadamente. La figura paterna jugará un papel fundamental.

Cerrar las puertas a las terapias de curación y a la investigación científica es una injustificada huida hacia adelante que la sociedad nunca debe permitir y ha de poner los medios jurídicos para evitarlo.

En el artículo “La identidad del niño varón” hemos completado la exposición con el cuento del pato feo de Hans Christian Andersen  y la película “volando a casa” de Carroll Ballard rodada sobre hechos reales.

En la película “Volando a casa”, Amy vuela hacia el Sur en un ultraligero y muestra a unos gansos, que vuelan tras ella,  el camino para su migración anual. La película se rueda sobre hechos reales que muestran cómo los gansos identifican a Amy con su madre y la siguen a todas partes porque Amy incubó artificialmente los huevos de ganso y al nacer los gansos, Amy es el primer ser vivo con el que han contactado de una forma amable y protectora. Pero Amy necesita mostrar a los gansos algo que aprenden de su madre: el camino para su migración anual.

Por su parte El documental “Nómadas del Viento”, una maravilla de colorido y naturaleza, muestra los vuelos migratorios de las aves y ha sido elaborado gracias a experimentos de incubación artificial que, afectando la sicología de las aves, permite que las cámaras se integren en sus vuelos como un ave más o como el ave dominante.

Cuando alteramos la naturaleza y la psicología de los seres vivos, difícilmente vamos a ser capaces de cubrir todas las necesidades de estos y transmitirles aquello que aprenden de sus progenitores de manera natural. Corremos el riesgo de convertirlos en pájaros de jaula.

Concluimos afirmando, al igual que en el artículo anterior, que tan injusto es que la mujer se vea obligada a abordar la maternidad en solitario como que el padre sea excluido de su paternidad y el niño o la niña sean privados del referente paterno. Y lo que el niño y la niña necesitan es percibir ambos referentes juntos en un clima de cariño y todavía mejor si lo hace acompañados de hermanos y hermanas”.
 

lunes, 23 de enero de 2017

EL PAPEL DEL PADRE EN LA IDENTIDAD SEXUAL DE LOS HIJOS


EL PAPEL DEL PADRE EN LA IDENTIDAD SEXUAL DE LOS HIJOS

 

En ocasiones anteriores hemos hablado del Feminismo, que si bien en sus orígenes era “una batalla por la justicia y la dignidad de la mujer”, en esta lucha, “la mujer, sin apenas percibirlo, comenzó a renunciar a su propia feminidad, sin ser consciente del menoscabo que esto implicaría a largo plazo para su libertad y su pleno desarrollo personal”.

Hemos visto también como el Aborto y la Ideología de Género se entronizaban en el Feminismo en un supuesto Nuevo Orden Mundial que ya no se expone sino que necesita ser impuesto por sus connotaciones contra-natura; mientras que surge también un NEOFEMINISMO liberador para la mujer y también para el hombre, y capaz de volver las aguas a su cauce.

Y hemos visto como en la otra cara de la moneda, el varón padece en mayor medida los efectos del feminismo de género. Hemos insistido en la importancia de la función paterna que no puede ser eliminada, ni desvalorizada, ni ignorada, ni tergiversada, sin consecuencias graves.

También hemos hablado en otra ocasión de la Identidad del niño varón y la importancia de los referentes. Ahora lo vamos a hacer de la mano de Maria Calvo Charro que en su libro Alteridad Sexual. Razones frente a la ideología de Género 2014, y lo vamos a hacer en tres pates

El papel del padre en la identidad sexual de los hijos

El padre, modelo de masculinidad

El padre, primera imagen de Dios para los hijos

 

EL PAPEL DEL PADRE EN LA IDENTIDAD SEXUAL DE LOS HIJOS

Como escribió el poeta estadounidense Robert Bly: «Solamente una mujer puede convertir un embrión en niño, pero solamente un hombre puede convertir a un niño en hombre».

La diferencia de sexos encarnada por el padre juega un papel de revelación y confirmación de la identidad sexuada. La masculinidad no se puede aprender en los libros, es algo que los padres pasan a los hijos sin percibirlo apenas. «La mujer es, el hombre debe ser hecho», afirma con rotundidad Guy Corneau (1989).

Tanto la chica como el chico tienen tendencia, al comienzo de su vida, a identificarse con el sexo de la madre. Como afirmaba Chesterton, a cualquier niño «la carne y el espíritu de la femineidad le rodean desde el principio de sus orígenes como las cuatro paredes de una casa». Sin embargo, es el padre, en la medida en que es reconocido por la madre, el que va a permitir al hijo situarse sexualmente. «Solo frente al padre el chico será confirmado en su masculinidad y la chica podrá feminizarse» (Anatrella, 2008, p. 224). La sola existencia del padre al lado de la madre proporciona alimento psíquico al niño para distinguirse y acceder a la autonomía. Es a través de la intermediación del padre que se realiza de la mejor manera el proceso de sexualización y la interiorización de la identidad sexual del niño.

El psicoanalista Stoller ha demostrado que el niño, sea del sexo femenino o masculino, vive una identificación primera con su madre y, por lo tanto, con la sexualidad femenina. El chico comprometido en esta identificación primitiva conoce un itinerario más difícil que la chica para liberarse de su madre y afirmar su virilidad.

A este propósito, señala el Dr. Liaño que todo hace pensar que la condición básica del fenotipo sexual es femenina y a ella tiende de forma espontánea el nuevo ser; ha de haber un esfuerzo añadido para que se quiebre esa tendencia a la feminidad y aparezca el ser masculino. Como afirmó Alfred Host: «Llegar a ser macho es una aventura larga, difícil y arriesgada. Es una especie de lucha contra la inherente tendencia a la feminidad ». El acompañamiento que el padre realiza en el proceso en el que el niño construye su propia identidad es insustituible (Liaño, 2008, p. 22).

Por su parte, Kirkpatrick sostiene que: «La identidad de los chicos (...) comienza con la identidad femenina, pero la fuerza biológica los impulsa hacia una identidad masculina diferente y más frágil que la identidad femenina de las mujeres» (Gurian, 2004, p. 196).

Asimismo, la psicóloga A. Horner explica: «Una vez establecido el curso de la identidad femenina de la chica, es relativamente interrumpido. La identidad femenina esencial se origina en las primeras relaciones con la matriz. Mientras que la identidad sexual del chico depende de su capacidad de diferenciarse de la matriz» (Gurian, 2004, p. 196).

En el próximo artículo veremos al Padre como modelo de masculinidad.








jueves, 29 de diciembre de 2016

SER PADRE ES COSA DE HOMBRES


SER PADRE ES COSA DE HOMBRES

 

Para situar el contexto en el que, con este artículo, vamos a hablar de nuevo de la figura Paterna, recordamos que, si bien el Feminismo en sus orígenes era “una batalla por la justicia y la dignidad de la mujer”, en esta lucha, “la mujer, sin apenas percibirlo, comenzó a renunciar a su propia feminidad, sin ser consciente del menoscabo que esto implicaría a largo plazo para su libertad y su pleno desarrollo personal”.

Hemos visto como el Aborto y la Ideología de Género se entronizaban en el Feminismo en un supuesto Nuevo Orden Mundial que ya no se expone sino que necesita ser impuesto por sus connotaciones contra-natura; mientras que surge también un NEOFEMINISMO liberador para la mujer y también para el hombre, y capaz de volver las aguas a su cauce.

En la otra cara de la moneda, el varón no es inmune a toda esta simbiosis de una sociedad feminizada, sino que padece en mayor medida los efectos del Feminismo de Género hasta el punto de encontrarse en una verdadera crisis.

En esta ocasión vamos a insistir de nuevo en la importancia de la función paterna. “El papel del padre no puede ser eliminado, ni desvalorizado, ni ignorado, ni tergiversado, sin consecuencias graves para el hombre que lo ocupa, para el hijo que lo necesita, para la mujer que lo complementa y, en general, para la familia y la entera sociedad. Por ello, es necesario y urgente recodar que ser padre es cosa de hombres”

 

Y lo hacemos de nuevo de la mano de María Calvo Charro, que en su libro Alteridad Sexual. Razones frente a la Ideología de Género, lo describe de forma magistral en el capítulo

 

SER PADRE ES COSA DE HOMBRES

 

UNO

A pesar de la devaluación de la función paterna, debida a la crisis de identidad que actualmente sufren los varones, las estadísticas muestran cómo, por regla general, van en aumento las cifras de hombres que desean implicarse junto a su mujer y que, además de trabajar fuera de casa, han asumido con responsabilidad y compromiso la tarea de criar a sus hijos y colaborar en las tareas del hogar


El Informe de la Fundación de la Obra Social de la Caixa (2010) demuestra que, en casi la mitad de los hogares, los hombres participan corresponsablemente en estas actividades, ya sea porque lo hacen de una manera equitativa con su pareja o bien porque toman ellos la iniciativa. Por ejemplo, un 43% de los padres se distribuyen equitativamente con la madre la tarea de leer cuentos a sus hijos y un 16% de los padres lo hacen con carácter preferente. En los hogares donde el progenitor tiene estudios primarios el grado de corresponsabilidad es menor. Un 29% de padres participa equitativamente en esta tarea y solo un 8,9% la asume como principalmente propia


DOS

En la misma línea, un informe reciente de la Oficina del Censo Estadounidense revela que el 32% de los padres con esposas que trabajan fuera de casa se ocupan ahora de modo habitual de sus hijos menores de 15 años, mientras que en 2002 esa cifra estaba en un 26%. A partir de un análisis de la National Survey of Family Growth (2006-2008) basado en entrevistas a 13.495 adultos estadounidenses, el Pew Research Center calcula que el 98% de los padres casados que viven con sus hijos menores de 5 años juegan con ellos varias veces a la semana. Con la misma frecuencia, el 95% come con ellos o les da de comer; el 89% ayuda a bañarles y vestirles; el 60% les lee algún cuento. Entre los padres casados que viven con sus hijos de entre 5 y 18 años, el 93% habla con ellos de sus asuntos varias veces a la semana; también con esa frecuencia, el 63% ayuda a sus hijos con los deberes; y el 54% los lleva a actividades lúdicas o deportivas.

TRES

Sin embargo, muchos de ellos, aunque manifiestan una clara preocupación por el bienestar y por la educación de sus hijos, no saben cómo ejercer correctamente su papel, muchas veces porque las mujeres les exigen un comportamiento según las pautas femeninas, lo que les genera frustración, desánimo e incomprensión. La sospecha que recae sobre sus atributos masculinos les obliga a imitar los modelos maternales de conducta, sin ser conscientes de la importancia de mantener su identidad masculino-paternal y su estilo propio de actuación para el correcto y equilibrado desarrollo de los hijos. Estos varones ignoran qué significa exactamente ser padre, qué es la función paterna y cómo deben ejercerla, ya que la sociedad les muestra una imagen borrosa, eclipsada y poco definida de lo que realmente significa ser padre.

La creencia de que el padre debe ejercer su función imitando los modelos de conducta femeninos, como si de una madre-bis se tratara, es absolutamente errónea porque, precisamente al contrario, el padre debe ser la no-madre.

CUATRO

Ser padre, en sentido estricto, es un proceso gradual que comienza con la decisión de tener y hacerse cargo de un niño. La paternidad puede ser definida como: «... el proceso psicoafectivo por el cual un hombre realiza una serie de actividades en lo concerniente a concebir, proteger, aprovisionar y criar a cada uno de los hijos, jugando un importante y único rol en el desarrollo del mismo, distinto al de la madre» (Oiberman, 1994: p. 21).

Como afirma Sullerot, la paternidad procede de la voluntad y del corazón (Sullerot, 1993). Padre es aquel que se ocupa del hijo, con el que crece y se identifica. El padre concede al hijo un sentimiento de seguridad y de alteridad frente a la madre. La función paterna es indispensable para que el niño asuma su propia individualidad, identidad y autonomía psíquica necesaria para realizarse como sujeto. Todo ello sin olvidar que la perspectiva y la educación típicamente materna resultan también imprescindibles, ya que le complementan y equilibran.

CINCO

El hecho de ser padre conlleva un tipo de responsabilidad diferente de la que implica ser un marido y requiere un compromiso adicional. Este cambio afectará a las elecciones, el comportamiento y las prioridades del hombre en su vida cotidiana. Esto lleva tiempo; la paternidad es un papel en el que los hombres crecen gradualmente. La paternidad es verbo (fathering), no sustantivo. Ser padre es por encima de todo, en palabras de Benedicto XVI, ser «Servidor de la vida y del crecimiento» (Benedicto XVI, 2009).

El papel del padre no puede ser eliminado, ni desvalorizado, ni ignorado, ni tergiversado, sin consecuencias graves para el hombre que lo ocupa, para el hijo que lo necesita, para la mujer que lo complementa y, en general, para la familia y la entera sociedad. Por ello, es necesario y urgente recodar que ser padre es cosa de hombres.

SEIS

El padre, con su natural propensión a la firmeza, permite al hijo adquirir el sentido de los límites, marca las prohibiciones, le sitúa en el lugar que le corresponde, le impone el orden de filiación frente a sus pretensiones de omnipotencia y le ayuda a madurar integrándose en el universo del adulto y así en la realidad, incluso con sus aspectos más duros y desagradables. La firmeza del padre robustece el carácter moral del hijo (Tierno, 2011, p. 133).

El padre es el intermediario entre el hogar y el mundo, «hace comprender los mecanismos de la ciudad, el juego de la civilización» (Pons, 1955). El padre es «el instrumento de la transmisión cultural y de la orientación general que debe permitir que el niño se ajuste a las normas sociales y que desempeñe papeles sociales fuera de la esfera familiar» (Parsons, 1955).

SIETE

Como señala Poli, «el padre introduce al hijo en la complejidad del mundo social, en la vida fuera de la familia. Le muestra horizontes más vastos y estimulantes; le hace partícipe de conversaciones de mayores ... El padre suscita en los hijos la capacidad de pensar filosóficamente, refiriéndose a principios universales. El padre ayuda al hijo a estructurar el razonamiento de manera adulta» (Poli, 2012: pp. 91 y 98).

En ausencia de padre, los jóvenes no encuentran el límite a su psicología que impone la presencia de la función paterna, que les ayuda a interiorizar el sentido de la ley y, en consecuencia, como no saben «Cómo pertenecer» , roban, agreden y son violentos para ocupar, a la manera primitiva, un territorio (Anatrella, 2008, p. 24). El muchacho sin padre, falto de esas referencias sobre el tiempo social que el hombre transmite a sus descendientes, y en ausencia de límites claros, tendrá mayor tendencia que los demás a pasar al acto impulsivamente y sin remordimientos (Sullerot, 1993, p. 235). La negación de la función paterna pone en peligro a toda la sociedad.

En los próximos artículos hablaremos de la importancia de la figura paterna en la identidad sexual de los hijos. Tema que ya hemos tratado en otro artículo con un contenido más filosófico: El pato feo, el vuelo de los Gansos y la Identidad del Niño Varón.