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viernes, 21 de noviembre de 2014

LA VOZ DEL CIUDADANO






“El 22 de noviembre el futuro de las generaciones venideras estará en nuestras manos”


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“Votos emitidos 340, votos negativos 183, Votos afirmativos 151 Abstenciones 6. Queda rechazada la proposición no de ley, que pide la retirada del anteproyecto de ley de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada” Estas palabras del Presidente de la Cámara de Diputados del pasado mes de febrero tenían sabor histórico.  El grupo socialista que impuso con una férrea disciplina de voto una Ley 2/2010 que proclamaba el aborto como derecho e introducía la ideología de género en la enseñanza y la sanidad, vio cómo en un régimen de libertad de conciencia se ratificaba la Ley de Protección del Concebido de Alberto Ruiz Gallardón.

La votación se realizó de forma secreta y el número de votos favorables fue superior a los escaños del PP. El resultado fue espectacular si consideramos que el no al aborto actualmente es políticamente incorrecto en la opinión pública. Después de esta votación no se entiende qué extrañas consignas han llevado a Mariano Rajoy a echar por tierra un proyecto que le hubiera permitido revalidar mayorías y cuyo anteproyecto ya había sido aprobado por el Consejo de Ministros. Ruiz Gallardón tampoco lo entiende y lo ha manifestado  con claridad el pasado día 13 de noviembre en el XVI Congreso Católicos y Vida Pública de la Asociación Católica de Propagandistas: «Me da igual, no me importa que haya sido porque lo haya promovido un lobby económico o porque alguien haya podido pensar que es un beneficio electoral, es lo de menos (…) Ninguno de los motivos esgrimidos se puede anteponer al deber moral de cualquier ser humano de defender la vida de sus semejantes” Gallardón consideró “terrible que las personas ostenten distintos derechos en función de que tengamos una discapacidad o no”.

Últimamente, se ha hablado de nuevo de la aprobación de un plan de familia, hecho positivo que hay que valorar. Entre el blanco y el negro está la escala de los grises y ahí es donde se encuentra cómodo Rajoy, pero en el tema del aborto la “delgada línea roja” es la derogación de la Ley Zapatero, de un plumazo, sin miramientos. Si el gobierno no lo hace, ya puede poner maquillajes, aunque sean medidas acertadas, que no va a recuperar el voto pro-vida. El voto pro-vida es un voto intelectual, racional que se basa en la búsqueda de la verdad y en la apuesta desinteresada por el bien Común. No se le engaña fácilmente con sucedáneos, ni con técnicas de “spot publicitario”.

Gallardón ha reconocido que el cambio que él preconizaba tuvo “menos apoyo” de la opinión pública del que esperaba. Pretender que un ministro, un gobierno, solucione un problema de gran calibre como este, mientras vemos los debates tranquilamente por televisión es demasiado pretencioso. El testigo lo ha de recoger ahora la sociedad civil, el ciudadano, para restaurar la cultura de la vida, de la maternidad y la familia en el corazón de nuestra legislación. Mañana día 22 de Noviembre todas las personas de buena voluntad sin “discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, están llamadas a MANIFESTARSE bajo el lema CADA VIDA IMPORTA, para defender a aquellos que protege la constitución en su artículo número 15 cuando dice “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, …;  y el Tribunal constitucional cuando en el fundamento jurídico 9 de la Sentencia 53/85 plantea el aborto como un conflicto entre los derechos de la mujer y la protección de la vida del nasciturus. “Ni esta puede prevalecer incondicionalmente frente a aquellos, ni los derechos de la mujer pueden tener primacía absoluta sobre la vida del nasciturus, dado que dicha prevalencia supone la desaparición, en todo caso, de un bien no solo constitucionalmente protegido, sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional” y el Tribunal Europeo cuando señala que “el aborto no es un asunto privado ni un derecho incondicional de la mujer, ya que “el derecho a la vida privada de la mujer debe ser ponderado con otros derechos en conflicto, incluyendo los derechos del niño no nacido”. Y la voz de la conciencia cuando nos dice “No matarás”. Y el sentido común cuando nos pide “prudencia, porque todos hemos sido embriones y no estamos hablando de melones ni de sandías”. Y la ciencia cuando confirma que “el óvulo recién fecundado ya tiene un código genético propio que determinará su desarrollo físico”.

Ruiz Gallardón acertó cuando comparó la reforma del aborto con la abolición de la esclavitud y afirmó que no hay nada más progresista que defender al concebido no nacido. Aunque el drama del aborto es mucho mayor que el de la esclavitud podemos establecer un claro paralelismo entre ambos. Cada día mueren en España más de 300 niños no nacidos víctimas del aborto; unos 120.000 al año más todos los destrozos causados por la píldora del día después. Demasiada sangre derramada sin que ninguna ley se pregunte ¿cuándo empieza la vida humana? y ¿qué valor tiene la vida humana?.

La magistral película Lincoln de Steven Spielberg describe cómo fue abolida la esclavitud en los Estados Unidos de América. Tiene diálogos de gran calado donde contrasta la profundidad de los momentos históricos que se viven con la falta de miras en algunos políticos republicanos que se pliegan ante las dificultades y no ven más allá del corto plazo. En un determinado momento Lincoln les reprende con palabras duras como estas:

“Escuchar todo esto me supera y no puedo tomar ni una condenada medida que  tenga un mínimo valor o sentido humano hasta que logremos curarnos de la esclavitud y acabemos con la pestilente guerra. Y me da igual que ustedes o cualquier otro lo sepa o no lo sepa; yo sé que lo que necesito es esto. Esta enmienda es la cura. Ahora somos el centro de atención del mundo entero. Ahora, el futuro de la dignidad humana está en nuestras manos. Se ha derramado sangre para alcanzar este momento. Ahora, ahora, ahora … y ustedes refunfuñan, incordian y escurren el bulto como mercachifles, politicastos, fatigosos… Vean lo que tienen ante ustedes. Vean el aquí y el ahora, eso es lo más difícil, es lo único que cuenta. La abolición de la esclavitud mediante disposiciones constitucionales señala y determina el destino de los tiempos venideros, no sólo de los millones que hoy viven sometidos, también de los futuros millones que nacerán”. A continuación sentencia con energía: “Soy el presidente de los EEUU de América, investido de un poder inmenso. Van a procurarme esos votos”.

Palabras claras que marcan un horizonte y un sendero para construir el futuro. Parafraseando a Lincoln podemos decir que “a pesar de la crisis de valores, a pesar de la corrupción y la crisis económica, a pesar de la indecisión del gobierno, este es el aquí y el ahora, este es el Norte, la defensa de la vida que requieren los tiempos que corren “y que determina el destino de los tiempos venideros”. El día 22 de Noviembre los ojos del mundo entero estarán puestos en Madrid y el futuro de las generaciones venideras estará en nuestras manos. La sociedad ha de dar un fuerte SI A LA VIDA, ha de lanzar un mandato imperativo a los que gobiernan, que marque un punto de inflexión hasta hacer desaparecer la cultura de la muerte y la ideología de género que nos han impuesto.

Publicado en El Mundo Cantabria el 21 de noviembre de 2014
 

miércoles, 9 de julio de 2014

GORBACHEV, DERRIBE ESTE MURO; RAJOY, DEROGUE YA ESTA LEY.




“Secretario General Gorbachev, si busca la paz, si busca la prosperidad de la Unión Soviética y Europa oriental, si busca la liberalización, venga aquí a esta puerta y ábrala. Señor Gorbachev, derribe este muro”.  
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La muerte de Eduard Shevardnadze, ministro de exteriores de Mijail Gorvachev durante la Guerra Fría pone en primer plano algunos de los acontecimientos políticos más importantes ocurridos durante el siglo XX. Fue uno de los “ingenieros” de la perestroika, artífice de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán, de los acuerdos de desarme con EEUU, supervisor de la caída del muro de Berlín y del desmantelamiento  de la URSS y posteriormente presidente de su Georgia natal. Shevardnadze muere en el año en el que conmemoramos el veinticinco aniversario de los acontecimientos políticos positivos probablemente más importantes del siglo XX. Esperamos que este año 2014 sea también un año de grandes acontecimientos legislativos.

El 10 de Junio ha hecho 25 años de las protestas de la Plaza de Tian’anmen en Pekín en 1989 brutalmente reprimidas, y el 9 de noviembre, fecha elegida por la Generalitat de Cataluña para su consulta popular, hará 25 años de la caída del muro de Berlín también en 1989. Dos años antes de estos hechos, el 18 de Junio de 1987 se pronunciaron por Ronald Reagan frente a la puerta de Brandeburgo estas históricas palabras de las que hemos conmemorado recientemente el 27 aniversario:  “Secretario General Gorbachev, si busca la paz, si busca la prosperidad de la Unión Soviética y Europa oriental, si busca la liberalización, venga aquí a esta puerta y ábrala. Señor Gorbachev, derribe este muro”.  

Pese a que sus asesores se las desaconsejaron por las fuertes tensiones existentes con la Unión Soviética, Reagan fue más audaz que todos ellos y las incluyó en su discurso. Parafraseando a Reagan podríamos decir hoy a Mariano Rajoy que si le preocupa la libertad y la justicia social, si quiere sacar España adelante, cumpla su programa electoral, y derogue ya la Ley Aído 2/2010; antes de que las comunidades autónomas –Galicia, Cataluña, Andalucía- construyan bajo su amparo un desarrollo normativo a modo de “telón de acero” que sin debate y con la apariencia de no discriminación, están abriendo las puertas de los centros de enseñanza a colectivos externos de gays y lesbianas y con ellos a la ideología de género, mientras  amordazan a padres y profesores; y tachan de homófobos a todos los que protestan.

En el año 1982 Yuri Andropov sucedía a Leonid Brezhnev como presidente de la Unión Soviética que tras un largo mandato de 18 años había llevado a la URSS a una gran expansión militar. Un año antes, en 1981, había accedido a la Presidencia de los Estados Unidos Ronald Reagan quién para frenar el expansionismo soviético convirtió la “carrera armamentista en una pugna tecnológica, donde la propia capacidad industrial y científica desbarató los sueños moscovitas”. El proyecto de desarrollar un “paraguas nuclear” que fue llamado Guerra de las Galaxias, dejó claro a Andropov que poco tenían que hacer.

En el año 1984 fallece Andropov y empieza a “pasearse” por Europa un personaje desconcertante llamado Mijail Gorbachev, elegido como nuevo Presidente de la URSS, que “vendía” un producto llamado “Perestroika” para el que requería apoyo internacional, financiación y un sinfín de cosas más. Acompañado de su mujer, una elegante, pero nada caprichosa,  Raísa, que gustaba frecuentar las tiendas selectas de la todavía Comunidad Económica Europea (CEE); vestido con sombrero, aires de caballero, gentleman, y sonrisa de actor de cine; Gorbachev, primero confundió y después cautivó a la opinión pública europea. Nada que ver con el rostro duro y sombrío de Brezhnev o Andropov. Los que vivimos la época, a través de los medios de comunicación tuvimos la impresión de que se trataba simplemente de una maniobra para fortalecer a los decadentes partidos comunistas europeos.

La desconfianza inicial de Reagan se desvaneció en diciembre de 1984 cuando la dama de hierro, Margaret Thatcher, se reunió con Gorbachev en Londres y posteriormente comentó: “Me gusta Mijail Gorbachev. Es un hombre con el que se puede hablar”. Se esperaba que fuera precisamente una mujer la que desenmascarase al “impostor”, pero no fue así; más bien pareció sucumbir a sus “encantos”. Pronto se vería claramente que Gorbachev era una figura excepcional y la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 no dejaría ninguna duda de ello.

Gorbachev  tuvo sus mayores dificultades y sus peores enemigos en su propia casa. Gran parte de sus debates en el Politburó consiguió saltearlos merced a los éxitos y apoyos cosechados en el exterior, en la política internacional. Gorbachev se echó a la espalda el politburó y la Unión Soviética, y aguantó todo tipo de golpes y puñaladas. Cuando emprendió el camino, no sabía a donde iba a llegar; en su agenda política figuraba la Perestroika, un programa de reformas, pero no el desmantelamiento de la estructura de la URSS y la liberación de los estados sometidos tras el telón de acero, que caería casi por su propio peso.

No es muy distinto lo que le espera a Ruiz Gallardón si quiere sacar adelante su proyecto de Ley de Protección del No Nacido. Tendrá que echarse el partido a las espaldas, con aciertos y desaciertos, los propios y los de todos, incluido Bárcenas y el caso Gürtel; tendrá que cargar con todas las voces acomodaticias y hasta con Mariano Rajoy que no parece decidido a nada. La industria del aborto se las ingeniará para que le revienten la calle, las de Femen financiadas por no se sabe quién, le montarán numeritos uno tras otro, las redes sociales “arderán” por los mismos de siempre, pero nunca le faltará la legitimidad que da un programa electoral aprobado con un mandato de mayoría absoluta y la certeza de navegar, contra corriente, pero en el sentido de la verdad de las cosas, de la justicia y de la libertad. Su proyecto habrá merecido la pena; y sólo un político con coraje y sentido del bien común, sólo un hombre de estado podrá llevarlo a cabo.

Los dos seminarios celebrados recientemente en la Cámara baja, uno a favor del aborto, y otro a favor de la vida y la maternidad, impulsado por la Acción Mundial de Parlamentarios por la Vida y la Familia de dieciséis países, presagian el “duro” debate que tendrá que afrontar este proyecto para cuya tramitación llevamos ya demasiado tiempo perdido.  Es un proyecto a corto, medio y largo plazo, pero un proyecto necesario. A corto porque hay que derogar la ley del aborto 2/2010, e impulsar decididamente más políticas de apoyo a la familia y a la mujer embarazada, que permitan sacar adelante la ley de protección del no nacido; a medio porque tendrá que “revalidar” mayorías y completar su proyecto de ley en la próxima legislatura con una reforma constitucional que abra todas las puertas a la cultura de la vida, apoyándolo desde ahora ya, sobre una política social efectiva  e ingeniosa, sin ideologías; con medidas audaces contra los desahucios, que rescaten a las economías domésticas, a los particulares; que den soluciones a aquellos que perdieron su vivienda y su trabajo, recuperen la justicia social perdida y dejen sin “bandera” a los que revientan la calle, aprovechando con ingenio las medidas de liquidez anunciadas por el BCE. A largo plazo porque España es el punto de inflexión para un retorno hacia la cultura de la vida; dinamitando complejos y actitudes apocadas ante Europa y el mundo anglosajón, porque es en España y en los países que mantienen sus raíces cristianas donde están los valores capaces de regenerar la sociedad.

El aborto desaparecerá, igual que desapareció la esclavitud, pero la prontitud con que lo haga dependerá del arrojo y coraje de unos pocos. Ahora toca ya ponerse manos a la obra.

- Dip. Hutton.: Yo también detesto la esclavitud, señor. Pero…en absoluto estamos preparados para la emancipación. Hay demasiadas incógnitas…

 -Pres. Lincoln.: Tampoco lo estamos para la paz. Cuando llegue nos va a plantear mayores interrogantes y peligros que los que hemos afrontado durante la guerra, por sangrienta que haya sido. Nos veremos obligados a improvisar y a experimentar con lo que eso supone  (...) Es un enigma. Tal vez me equivoque Sr. Hutton, pero preveo que todas las personas de color serán libres. Y cuando llegue el día será innegable que la valentía de su hermano y su muerte lo habrán hecho posible. Sólo usted puede decidir si eso tiene suficiente sentido o no. Mi más sincero pésame a su familia” De la película Lincoln de Spielberg

martes, 31 de diciembre de 2013

UN LINCOLN PARA ABOLIR EL ABORTO. COMPROMISO ELECTORAL


 
 
 
La aceptación social del aborto es un drama social que requiere actuar en frentes diversos con políticas de apoyo a la familia, a la adopción, al fomento de la natalidad, y al encauzamiento del problema del envejecimiento de la población
 
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“-Seward: Incluso aunque todos los republicanos de la cámara votaran a favor tampoco estaría garantizado. ¿Desde cuándo el partido ha apoyado algo por unanimidad? Aun suponiendo que los republicanos votaran a favor, seguirían faltándonos veinte votos. -Lincoln: ¿Sólo veinte? -Seward: “¡Sólo veinte!”.-Lincoln: ¡Encontraremos veinte votos!
Siempre he pensado que la mayoría absoluta era un escenario cómodo para el partido popular que le permitía derogar la Ley del Aborto y cumplir su compromiso electoral mientras que por el contrario el Lincoln de Spielberg tuvo que hacer encaje de bolillos y lidiar varios toros a la vez para conseguir la abolición de la esclavitud sin perjudicar el final de la guerra.
La rueda de prensa de Ruiz Gallardón genera expectativas, le sitúa en la piel del Lincoln que necesitamos y deja entrever que esta Ley puede suponer un auténtico punto de inflexión y el comienzo de la vuelta atrás hacia una nueva cultura de la vida. Si bien no es un punto final, ni un “objetivo conseguido”, de entrada, ya sólo la abolición completa de la ley 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, es un gran paso que “mata” dos pájaros de un tiro. No sólo elimina todo el articulado que proclamaba el aborto como derecho sino que también quita cobertura legal a la introducción de la ideología de género en la sanidad y en la enseñanza.
Sin embargo las declaraciones de Cristina Cifuentes abren una brecha en el partido popular y dan respuesta a los “cantos de sirena” de Elena Valenciano que se atribuye en su discurso la representatividad de las mujeres sin que todavía haya habido algún colectivo de mujeres que le “cierre” la boca por otorgarse una representatividad que nunca ha tenido. Borja Semper también se ha sumado a los disidentes y se pone en la línea del PSOE dónde se empieza a hablar de votar en conciencia. Se olvidan de que para aprobar la Ley 2/2010 del aborto tuvieron que aplicar una “férrea disciplina de voto y convirtieron a sus diputados en auténticos “hombres de paja”. Pretenden también convocar una cumbre europea en Madrid por la libertad de las mujeres para fijar una estrategia.
“-Blair:  Si los Blair así se lo piden ningún republicano conservador dejará de votar por la enmienda. Los necesita para controlar la facción conservadora del partido mientras engatusa a los radicales y baila con la camarilla de Stevens necesita nuestra ayuda.”
El consentimiento informado, libre y válidamente emitido, expuesto por Gallardón, con la apertura a la participación de los titulares de la patria potestad, abre la puerta a un desarrollo complementario con políticas de apoyo a la mujer embarazada con dificultades para que no se vea abocada a abortar. Esta es la gran batalla que hay que dar, junto con la abolición de la Ley 2/2010. La aceptación social del aborto es un drama social que requiere actuar en frentes diversos con políticas de apoyo a la familia, a la adopción, al fomento de la natalidad, y al encauzamiento del problema del envejecimiento de la población. 
La eliminación del aborto eugenésico, el propio título de la Ley  -Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer-, la consideración de la mujer como víctima, la definición de la vida del concebido y no nacido como un valor fundamental garantizado por la Constitución, y la eliminación del sistema de plazos que lo convertía en algo irrelevante jurídicamente durante sus primeras 14 semanas de vida, son pasos a favor de la vida muy importantes.
Dentro de los puntos débiles sigue estando la salud psíquica de la madre; coladero por donde con fraude de ley se incrementó la cifra anual de abortos año tras año hasta las tasas actuales. Durante el primer año de vigencia de la ley de 1985 se practicaron en España nueve abortos; en el segundo más de cuatrocientos y en el tercero dieciséis mil setecientos. Este fuerte incremento se produjo cuando en noviembre de 1986 se aprobó un Real Decreto que suprimió las Comisiones Previas de Evaluación constituidas por funcionarios del sistema sanitario público con el fin de determinar si se daba alguno de esos graves conflictos. Ahora, estadísticamente el proceso es a la inversa, y aunque se introduzcan dos informes “motivados” elaborados por especialistas ajenos a la entidad en que se practica el aborto,  se tendría que  garantizar que no va a ocurrir lo mismo.
“-Seward:  Va a iniciar su segundo mandato con una talla semi-divina. Imagine las posibilidades que traerá la paz ¿Por qué empañar su inestimable lustre con una batalla en la cámara?  Aquello es una olla de grillos. Es la misma cuadrilla de patanes inútiles que rechazaron la enmienda hace diez meses. Vamos a perder. -Lincoln: ¡Me gustan las probabilidades actuales!”.
 
Publicado en El Mundo Cantabria el 31 de diciembre de 2013
 
 
 

sábado, 26 de octubre de 2013

UN LINCOLN PARA ABOLIR EL ABORTO. SU INTRODUCCIÓN FRAUDULENTA







"les convencimos de que la causa pro-aborto favorecía un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados con encuestas inventadas y las publicamos en los medios"

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-P.Colfax.: Tiene la palabra el melifluo diputado de Kentucky, el Sr. George Yeaman. -G.Yeman.: Gracias, presidente Colfax. Aunque me repugna la esclavitud, comparezco en este triste y solemne día para anunciar que me opongo a la enmienda. Tengamos en cuenta ¿qué pasará con la población de color si esos cuatro millones, en cuestión de un instante, son libres?. -Diputado: Que serán libres, George, eso es lo que pasará. (En voz baja:) –W.Bilbo.: Que magnífico sería que convenciéramos al Sr. Yeaman…-Diputado: Ha hecho pública su oposición. Ya no podrá cambiarla. –W.Bilbo.: Desde luego no por un trabajucho miserable. (ponente) -G.Yeman.: Y nos veremos obligados a conceder el voto a la raza negra, porque sería inhumano no hacerlo. ¿Quién de los presentes está preparado para dar el voto a los negros? A continuación ¿qué propondremos? ¿El sufragio universal tal vez? ¿El voto para la mujer?

Si bien el Lincoln de Spielberg rechazo desde el primer momento comprar votos con dinero, no tuvo reparo en ofrecer trabajos del estado y en implicarse personalmente con dotes persuasivas cuando fue necesario. Finalmente el diputado demócrata George Yeaman voto sí a la décimo tercera enmienda y con él arrastró a un grupo de indecisos permitiendo que la enmienda se aprobara con una diferencia de dos votos y la esclavitud quedara definitivamente abolida. 

 

Siguiendo el hilo conductor de la película de Spielberg hemos tenido ocasión de comparar la abolición de la esclavitud con la abolición del aborto y dar forma a la enmienda que aboliría el aborto en la constitución Española así como a la Ley Orgánica que la desarrollase; hemos valorado también las declaraciones de Gallardón del pasado septiembre como un punto de inflexión importante pero lejos de nuestro objetivo y hemos hablado del día después del aborto y sus secuelas. En estos momentos y con el recuerdo reciente del show montado en el Congreso por los partidarios del aborto, procede recordar la forma fraudulenta como se introdujo en EEUU y posteriormente en el resto de países hasta conseguir su aceptación social y jurídica.

Son muy pocos los partidarios de aborto “per se”, salvo aquellos que lo han convertido en un negocio, pero su aceptación social es uno de los mayores dramas de nuestra sociedad. A los que defienden la prioridad de la elección de la madre ante un embarazo inesperado, hay que decirles que si a la madre se le dieran opciones, raramente elegiría abortar y la respuesta correcta es pedir políticas de apoyo a la mujer embarazada con dificultades. Que sean los grupos próvida los únicos que piden estas políticas es indicativo de que la industria del aborto que mueve mucho dinero no se está quedando de brazos cruzados.

José María Aznar en su brillante discurso en San Sebastián el pasado día 15 ha afirmado que si “alguna normalización hay pendiente es la de los valores: el valor de la vida; de la libertad; de la ley; de la solidaridad y de la convivencia cívica”. Esa normalización del valor de la vida requiere plantearse también ¿cuándo empieza la vida humana? y exige incluir al no nacido, el gran olvidado de la clase política española. En otro momento sostiene que “Algunos han querido crear, primero, la mentira de que no existían las víctimas. Luego, la ficción de que las víctimas existen, pero que no lo han sido de nadie, o si acaso de una circunstancia o de un conflicto. Y eso es una falsificación aberrante”. De ficciones y mentiras está llena la forma en que se ha introducido también el aborto en la sociedad hasta conseguir su aceptación social y jurídica y que vamos a narrar más adelante. Se hace necesario que algún Lincoln elabore un discurso similar en defensa de las víctimas del aborto.

El Doctor Bernad Nathanson, responsable de 75.000 abortos fue uno de los artífices de la introducción del aborto en EEUU. Después se hizo próvida y se convirtió al catolicismo. Falleció el 21 de febrero de 2011. Su testimonio se puede encontrar en Internet.

Nos cuenta que se actuó en varios frentes, primero en los medios de comunicación con encuestas manipuladas sobre opinión pública favorable al aborto, número de abortos ilegales, número de mujeres que morían por abortos ilegales y continuas afirmaciones de que sólo se trataba de convertir en legales abortos ilegales pero sin incrementar su número: “les convencimos de que la causa pro-aborto favorecía un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados con encuestas inventadas y las publicamos en los medios; según ellas el 60% de los norteamericanos era favorable a la implantación de leyes permisivas de aborto. Fue la táctica de exaltar la propia mentira y así conseguimos un apoyo suficiente, basado en números falsos sobre los abortos ilegales que se producían anualmente en USA. Esta cifra era de 100.000 (cien mil) aproximadamente, pero la que reiteradamente dimos a los medios de comunicación fue de 1.000.000 (un millón). Y una mentira suficientemente reiterada es asumida como verdad por la opinión pública. El número de mujeres que morían anualmente por abortos ilegales oscilaba entre 200 y 250, pero la cifra que continuamente repetían los medios era 10.000 (diez mil), y a pesar de su falsedad fue admitida por muchos norteamericanas convenciéndoles de la necesidad de cambiar las leyes sobre el aborto. Otro mito que extendimos entre el público, es que el cambio de las leyes solamente implicaría que los abortos que se practicaban ilegalmente, pasarían a ser legales. Pero la verdad es que actualmente, el aborto es el principal medio para controlar la natalidad en USA. Y el número de anual de abortos se ha incrementado en un 1500%, 15 veces más.

También con falsas encuestas se atacó a la Jerarquía católica mientras se afirmaba que el pueblo católico era partidario del aborto: “Vilipendiamos sistemáticamente a la Iglesia Católica, calificando sus ideas sociales de retrógradas; y atribuimos a sus Jerarquías el papel del "malvado" principal entre los opositores al aborto permisivo. Lo resaltamos incesantemente. Los medios reiteraban que la oposición al aborto procedía de dichas Jerarquías, no del pueblo católico; y una vez más, falsas encuestas "probaban" reiteradamente que la mayoría de los católicos deseaban la reforma de las leyes antiaborto. Y los tambores de los medios persuadieron al pueblo americano de que cualquier oposición al aborto tenía su origen en la Jerarquía Católica y que los católicos pro-aborto eran los inteligentes y progresistas. El hecho de que grupos cristianos no católicos, y aún ateos, se declarasen pro-vida, fue constantemente silenciado.

Y por último se silenció cualquier evidencia científica de que la vida comienza con la concepción: “Frecuentemente me preguntan qué es lo que me hizo cambiar. ¿Cómo pasé de ser un destacado abortista a un abogado pro-vida? En 1973 llegué a ser Director de Obstetricia en un gran Hospital de la ciudad de Nueva York, y tuve que iniciar una unidad de investigación perinatal; era el comienzo de una nueva tecnología que ahora utilizamos diariamente para estudiar el feto en el útero materno. Un típico argumento pro aborto es aducir la imposibilidad de definir cuándo comienza el principio de la vida, afirmando que es un problema teológico o filosófico, no científico. Pero la fetología demuestra la evidencia de que la vida comienza en la concepción y requiere toda la protección de que gozamos cualquiera de nosotros. Ud. podría preguntar: ¿Entonces, por qué algunos doctores, conocedores de la fetología, se desacreditan practicando abortos? Cuestión de aritmética: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil (1.550.000) abortos en los Estados Unidos, implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. De los cuales, la mayor parte van a los bolsillos de los doctores que practican el aborto.

Bernad Nathanson fue tajante al afirmar que la vida humana comienza en la concepción y que el aborto destruye vidas humanas: “Es un hecho claro que el aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia. Debe de reconocerse que un embarazo inesperado plantea graves y difíciles problemas. Pero acudir para solucionarlo a un deliberado acto de destrucción supone podar la capacidad de recursos de los seres humanos; y, en el orden social, subordinar el bien público a una respuesta utilitarista. Como científico sé y conozco que la vida humana comienza en la concepción. Y aunque no soy de una religión determinada creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este infinitamente triste y vergonzoso crimen contra la humanidad”.

Podemos terminar con el Himno del Lincoln de Spielberg una vez aprobada la decimotercera enmienda “Acudimos a la llamada de los leales, fieles y valientes, con el grito de guerra por la libertad. Y llenaremos nuestras filas con un millón de hombres más...”.
Publicado en El Mundo Cantabria el 26 de octubre de 2013

lunes, 7 de octubre de 2013

UN LINCOLN PARA ABOLIR EL ABORTO. EL DÍA DESPUÉS







Acuden al templo muchas mujeres jóvenes y mayores, con el deseo de liberarse por medio de la oración del fuerte trauma psíquico y del desgarrón interior que supone haber tomado la decisión de abortar.

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Ante el anuncio de Reforma de Ruiz Gallardón ya han aparecido las primeras voces oponiéndose. Esta vez provienen de la Plataforma “Decidir Nos hace  Libres” que supuestamente agrupa a “trescientas” organizaciones y afirman que la reforma Gallardón llevará en el 2014 a 100.000 abortos clandestinos. Se argumenta que “pasar de 120.000 abortos legales a 13.000 no se puede hacer por arte de magia”. Aunque discrepo en que se vayan a producir abortos clandestinos y más en las cifras que manejan, si realmente es esta su preocupación, si lo que buscan no es que la mujer aborte si o si, sino que la mujer pueda decidir también seguir adelante con su embarazo, la solución para evitarlo está muy clara y consiste en políticas de apoyo a la mujer embarazada para que no se vea abocada a abortar.  Ahí podemos hacer un frente común si hay buena fe por parte de la Plataforma “Decidir Nos hace Libres”. El problema es que en el contexto actual la mujer no es libre para decidir seguir adelante con su embarazo y el fondo de la cuestión está en que cada día mueren en España más de 300 niños no nacidos víctimas del aborto sin que ninguna ley se pregunte ¿cuándo empieza la vida humana? y ¿qué valor tiene la vida humana? Como afirma el Lincoln de Spielberg “-A.L.-Si aceptamos someternos a las leyes,  si estamos dispuestos a perder libertades, la libertad de oprimir, por ejemplo, descubriremos otras libertades anteriormente desconocidas.

 

¿Y cómo financiar estas políticas de apoyo a la mujer embarazada que reducirían el número de abortos sin generar abortos clandestinos? Decía un santo español  que “se gasta lo que se deba aunque se deba lo que se gaste”. Me atrevería a decir que estas son las raíces cristianas de las teorías de Keynes. El dinero no es una dificultad insuperable  en estos temas. Pensemos en la cantidad de riqueza y tesorería que se podría generar si fuéramos capaces de poner a trabajar a los 6 millones de parados que tenemos; y la que se obtendría si se vendieran los setecientos y pico mil pisos vacíos que tenemos en España a jubilados alemanes, franceses, ingleses y japoneses. Y a nivel mundial, si fuésemos capaz de poner 100 euros en el bolsillo de cada familia de los países del tercer mundo para que pudieran importar la producción de los países desarrollados. Los comerciales de nuestras empresas buscan clientes como locos. Nuestro problema no es producir si no vender nuestra producción. Si no somos capaces de hacer todo esto es por la crisis de valores, la corrupción y por el tema que nos ocupa, que “obnubila” las mentes de los que nos gobiernan y las nuestras también por las omisiones en que incurrimos. La economía en sí es simple, son reglas de tres. Si es compleja es porque la hacemos compleja o la hacen compleja cuando la convierten en un campo de intereses cruzados o de minas. Pero si damos un paso firme a favor de la vida “descubriremos otras opciones anteriormente desconocidas”.

Siguiendo el hilo conductor de la magistral película Lincoln de Steven Spielberg publicamos una primera parte en Julio haciendo referencia a las declaraciones de Alberto Ruiz Gallardón que comparaban la reforma del aborto con la abolición de la esclavitud, afirmando que no hay nada más progresista que defender al concebido no nacido. En la segunda parte, apoyándonos en relatos de la película, dimos forma al texto de lo que sería la enmienda que aboliría la esclavitud en la Constitución Española y resumimos los principios inspiradores que tendría que tener la Ley Orgánica que la desarrollase. Posteriormente hemos valorado las declaraciones del Ministro de Justicia del día 3 de septiembre y su calendario de reforma establecido para octubre como un punto de inflexión muy importante, pero lejos todavía de nuestro objetivo.  Ahora es el momento de hablar del día después de un aborto y conocer sus secuelas.  

“-G.- A juzgar por la apariencia diría que tiene 10 años más que hace un año. -A.L. Cierta fatiga ha calado bien en mis huesos. Nunca había visto nada parecido a lo que he visto hoy. Nunca había visto nada igual. -G- Usted siempre supo que esto iba a ser visceral y desagradable. Necesitaría verlo de cerca si decidió venir hasta aquí.”

Shoji Tetishi, un médico pediatra que dirige una pequeña clínica en Kioto, nos cuenta en el libro Los Cerezos en Flor que “existe una hipocresía social, bastante extendida, que lleva a silenciar las consecuencias del aborto en las mujeres, y a no querer ver esa realidad, escuchando únicamente las explicaciones “políticamente correctas”. Es “una historia jamás contada” de angustia y de sufrimiento interior, que desgraciadamente los pediatras conocemos bien y que representan plásticamente las estatuillas de los niños de las aguas que se encuentran en diversos templos budistas de Japón”… El síndrome post-aborto, que llena a la mujer de culpabilidad y vergüenza, no es “el fruto de la educación católica occidental”, como pretenden algunos… Todos los hombres –todos, sin excepción- llevamos impreso en nuestra conciencia el precepto: “no matarás”.

Nuestra legislación se ocupa solo de proteger el cuerpo de la madre y hay mujeres que abortan porque se encuentran en un estado de gran turbación y acaban creyéndose las falsedades que le dicen algunos colegas: “no se preocupe; le voy a quitar un simple bulto, un pequeño amasijo de carne y en pocos días se habrá olvidado de todo”. Y algunas de ellas, sin nadie que las oriente y las ayude, toman esta tristísima decisión, en contra de su hijo y de sí mismas.

Cerca de mí clínica, en la ladera de una montaña, hay un templo budista, en el que hay una especie de jardín donde se venera a una diosa rodeada de cientos de imágenes pequeñitas. Estas estatuillas representan a “los niños de las aguas”; es decir, los niños que fueron arrancados violentamente del seno materno por medio de aborto.  Según las creencias budistas, estos niños vagan desorientados junto a las orillas del río que separa la tierra de los vivos de la de los muertos, esperando a que alguien les ayude a atravesarlo.

Acuden al templo muchas mujeres jóvenes y mayores, con el deseo de liberarse por medio de la oración del fuerte trauma psíquico y del desgarrón interior que supone haber tomado la decisión de abortar. En la entrada hay un cartel budista que les recuerda que deben pedir perdón y orar por esos niños a los que negaron la posibilidad de vivir…. las mujeres inscriben sus nombres en las estatuillas, las visten con ropas de bebé y les llevan juguetes y dulces para intentar aliviar sus sufrimientos.

A las que acuden a mi consulta intento ayudarlas, como aconseja la Iglesia, poniendo “aceite sobre las heridas”, pero no resulta fácil, porque ignoran que Dios es un padre amoroso que está siempre dispuesto a perdonarlas. No tienen a su alcance el sacramento de la Reconciliación como los católicos, no conocen la Comunión de los Santos por la cual, después de recibir el perdón de Dios, pueden llegar a establecer una relación espiritual con esa criatura que no llegó a nacer.

Podemos acabar proclamando con Lincoln: “que aquí acordemos sin reservas que estos muertos no hayan caído en vano, que esta nación bajo el amparo de Dios, tenga un nuevo despertar en libertad”.

Publicado en El Mundo Cantabria el 7 de octubre de 2013

martes, 17 de septiembre de 2013

UN LINCOLN PARA ABOLIR EL ABORTO. EL PUNTO DE INFLEXIÓN





Romper “la aceptación social del aborto” requiere de medidas de apoyo a la mujer embarazada para que no se vea abocada a abortar y campañas publicitarias de fomento de la cultura de la vida en la sociedad.


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Si hace unas semanas, a raíz de la película de Steven Spielberg, planteábamos la necesidad de un Abraham Lincoln para abolir el aborto y “echábamos los tejos” a Ruiz Gallardón aplaudiendo sus palabras que comparaban la reforma del aborto con la abolición de la esclavitud, afirmando que no hay nada más progresista que defender al concebido no nacido; de sus últimas declaraciones hechas el pasado 3 de septiembre y del calendario de reforma establecido para octubre, podemos deducir que todavía está lejos de convertirse en el personaje que necesitamos capaz de jugarse la vida en el empeño. No obstante podemos vislumbrar que está marcando un “punto de inflexión” muy importante en esta materia.

“Somos balleneros Sr. Ashley. Llevamos mucho tiempo persiguiendo esta ballena y por fin hemos arponeado el lomo de ese monstruo. Lo tenemos, James. Es nuestro. Hay que acabar la gesta. No podemos esperar, o con un simple coletazo pulverizará el barco y nos mandará a todos a la otra vida. El 31 de este mes, de este año, someta la enmienda a votación”.

Si bien la enmienda que lleve a cabo la abolición del aborto en nuestra constitución está muy lejos todavía, sí que podemos afirmar que estamos a punto de arponear el lomo de esta bestia  y cambiar la tendencia.

Como afirma el doctor Ortiz López, “la vuelta a la anterior ley de 1985 que penalizaba el aborto como un delito salvo en tres supuestos -violación, peligro para la salud de la madre, y graves anomalías del feto- no supone hoy un paso atrás sino una paso adelante sobre todo si el legislador afina para que estos tres supuestos no sean los coladeros que fueron en su momento. A una mujer violada no se le puede añadir además el trauma del aborto y se deben agilizar las adopciones”.

“Una brújula, por lo que aprendí cuando hacía estudios de terrenos, lo que nos señala es el norte desde nuestra posición, pero no nos puede advertir de los pantanos, desiertos y abismos que encontramos a lo largo del camino. Si al buscar nuestro destino nos lanzamos inconscientes de los obstáculos y acabamos hundiéndonos en un pantano ¿de qué sirve saber dónde está el norte?”

Si la abolición del aborto requiere de un liderazgo decidido y claro, el trabajo lo ha de realizar toda la sociedad. Romper “la aceptación social del aborto” requiere de medidas de apoyo a la mujer embarazada para que no se vea abocada a abortar y campañas publicitarias de fomento de la cultura de la vida en la sociedad.

“Es de noche. Una energía terrible propulsa el barco a una velocidad tremenda y aunque no se percibe en la oscuridad intuyo que nos dirigimos hacia la costa. Parece que no hay nadie más a bordo de la nave. Soy profundamente consciente de que estoy solo. Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y creerme rey del espacio infinito. Si no fuera por mis atormentados sueños. Supongo que es la velocidad lo que me es ajeno. Yo suelo ir a un paso moderado”.

Durante la época de Zapatero, en diversas comunidades autónomas, la Fundación Red-Madre ha  llevado a cabo Iniciativas Legislativas Populares que han culminado en la aprobación de leyes de apoyo a la mujer embarazada. Hay que trasladar estas leyes al gobierno del Estado y enlazar con medidas de apoyo a la natalidad y con medidas de prevención del envejecimiento de la población. Instrumentos como el “cheque bebé” que fueron debatidos con frivolidad y ligereza e incluidos en los paquetes de recortes deben volver a la legislación. El lema “Con un pan debajo del brazo” podría ser un buen spot publicitario para abrir brecha.

El sábado 14 de septiembre se ha celebrado el 25 aniversario del funeral de miles de víctimas del aborto celebrado en Milwaukee, Wisconsin, una de las acciones más importantes de los EEUU a favor de los niños no nacidos que se ha convertido en el Día Nacional de Recuerdo por los Niños Abortados. Por su parte la Iniciativa Ciudadana Europea: “One of Us” “Uno de nosotros”, que recibió el apoyo del Papa Francisco el día 13 de mayo, ha alcanzado un millón de firmas en toda Europa recogidas para la protección del ser humano aún no nacido en el ámbito de la Unión Europea  . La iniciativa pide en concreto la prohibición de que el presupuesto de la Unión Europea financie actividades que impliquen la destrucción de embriones, en particular en los ámbitos de la investigación, la ayuda al desarrollo y la salud pública.. Por otro lado, la propuesta excluye explícitamente el caso del aborto, por no estar dentro del ámbito de competencia de la legislación europea”

“Ya lo sé, acabo de comprender lo del barco. … es la enmienda que aboliría la esclavitud. … ¿Vas a intentar que la Cámara de Representantes apruebe esa enmienda antes de que termine la legislatura, antes de la investidura? … Nadie es tan querido como tú. Nadie como tú ha sido tan respetado y querido por el pueblo. Podrías hacer lo que quisieras. Por eso no malgastes ese poder en un proyecto de enmienda que tiene las de perder…Ese es el barco en el que navegas: la decimotercera enmienda. No me has dicho que tenga razón pero lo sé”.

Coraje, determinación y objetivos ambiciosos es lo que necesitará Ruiz Gallardón para hacer frente a las voces acomodaticias.
Publicado en El Mundo Cantabria el 17 de septiembre de 2013
 

viernes, 26 de julio de 2013

“UN ABRAHAM LINCOLN” PARA ABOLIR EL ABORTO. (I)



En el día Internacional de la Infancia también hemos de incluir a los no nacidos



“Ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria excepto por un castigo del cual la persona haya sido debidamente condenada, podrán existir en los EEUU o en cualquier lugar sujeto a su jurisdicción. El Congreso tendrá facultades para hacer cumplir esta enmienda por medio de la legislación apropiada”. Es el texto de la XIII enmienda a la Constitución de Estados Unidos que cerró las puertas a la esclavitud. Fue propuesta y adoptada el 31 de Enero de 1865. Unos meses más tarde, el 15 de abril de 1865, su propulsor, Abraham Lincoln sería asesinado.

La magistral película Lincoln de Steven Spielberg con 12 nominaciones y 2 Óscar nos describe como fue abolida la esclavitud en los Estados Unidos de América. La película tiene diálogos de gran calado donde contrasta la profundidad de los momentos históricos que se viven con la falta de miras en algunos políticos republicanos que se pliegan ante las dificultades y no ven más allá del corto plazo. En un determinado momento Lincoln les reprende con palabras duras como estas “Escuchar todo esto me supera y no puedo tomar ni una condenada medida que  tenga un mínimo valor o sentido humano hasta que logremos curarnos de la esclavitud y acabemos con la pestilente guerra. Y me da igual que ustedes o cualquier otro lo sepa o no lo sepa; yo sé que lo que necesito es esto. Esta enmienda es la cura. Ahora somos el centro de atención del mundo entero. Ahora, el futuro de la dignidad humana está en nuestras manos. Se ha derramado sangre para alcanzar este momento. Ahora, ahora, ahora … y ustedes refunfuñan, incordian y escurren el bulto como mercachifles, politicastos, fatigosos… Vean lo que tienen ante ustedes. Vean el aquí y el ahora, eso es lo más difícil, es lo único que cuenta. La abolición de la esclavitud mediante disposiciones constitucionales señala y determina el destino de los tiempos venideros, no sólo de los millones que hoy viven sometidos, también de los futuros millones que nacerán”. Palabras claras, que marcan un horizonte y un sendero para construir el futuro, pese a que en la aprobación de la enmienda haya habido también sombras, marcadas por la forma en que se consiguieron algunas voluntades de la oposición demócrata hasta alcanzar la mayoría necesaria. Como dijo uno de los senadores “La medida más importante del siglo XIX, aprobada gracias a la corrupción urdida por el hombre más puro de América”…

Acierta Alberto Ruiz Gallardón cuando compara la reforma del aborto con abolir la esclavitud y afirma que no hay nada más progresista que defender al concebido no nacido. Aunque el drama del aborto es mucho mayor que el de la esclavitud, podemos establecer un claro paralelismo entre ambos. Cada día mueren en España más de 300 niños no nacidos víctimas del aborto; unos 120.000 al año en España y 1,6 millones en EEUU más todos los destrozos causados por la píldora del día después. Demasiada sangre derramada sin que ninguna ley se pregunte ¿cuándo empieza la vida humana? y ¿qué valor tiene la vida humana?.  

“Pero incluso tú, Pendleton, que tenían que haberte ahorcado por traición hace años. Incluso un mezquino y un indigno como tú debería ser tratado con igualdad ante la ley. Y por eso señor diré una y otra y otra vez que no creo en la igualdad en todas las cosas sólo en la igualdad ante la ley. Esa misma igualdad es la que queremos para el no nacido.  Parafraseando a Lincoln podemos decir que “A pesar de la crisis de valores, a pesar de la corrupción y la crisis económica, este es el aquí y el ahora, este es el Norte, esta es la defensa de la vida que requieren los tiempos que corren “y que determina el destino de los tiempos venideros”. Necesitamos un hombre de Estado, un político capaz de jugarse la vida por marcar un horizonte y un sendero para construir el futuro; necesitamos un Abraham Lincoln para abolir el aborto de una vez por todas.

En la segunda parte nos meteremos en la piel de Abraham Lincoln y trataremos de esbozar los criterios de actuación y “dar forma” al texto de la enmienda que aboliría el aborto en España y el contenido de la Ley Orgánica que la desarrolle.